La escuela es un lugar para educar el carácter, enseñar a los estudiantes cómo comportarse de manera civilizada, cómo controlar las emociones, cómo respetar a los demás.
El director no solo es un gerente, sino también un ejemplo de ética y cultura de comportamiento para profesores y estudiantes.
Por lo tanto, cuando un director aparece con la imagen de golpear la mesa, regañar, tirar vasos en la reunión, lo que preocupa a la opinión pública es el impacto de esa imagen en el entorno educativo.
Nadie exige que un director sea perfecto, que nunca cometa errores. Pero precisamente por ocupar un puesto de liderazgo, el requisito de capacidad de control emocional es aún mayor.
Durante muchos años, el sector educativo ha enfatizado continuamente la construcción de "escuelas felices", "cultura escolar", esos conceptos no pueden quedar solo en los lemas colgados en las puertas de las escuelas o en los planes.
Si se quiere que los estudiantes sepan decir buenas palabras, los adultos deben dar ejemplo primero, si se quiere que los profesores se comporten culturalmente, los funcionarios de gestión deben ser los primeros en hacerlo.
Lo preocupante es que los comportamientos impulsivos de los jefes, si se repiten, pueden crear un entorno de trabajo estresante y estresante.
En ese entorno, el diálogo fácilmente da paso a la imposición, las sugerencias fácilmente se convierten en confrontación.
Si el incidente es cierto como refleja el video, la persona que tiene un comportamiento inapropiado debe asumir seriamente su responsabilidad.
La inspección y verificación de las agencias funcionales debe llevarse a cabo de manera objetiva y de acuerdo con las regulaciones, evitando acusaciones, pero tampoco se puede tomar a la ligera.
Los directores deben ser buenos en su especialidad, pero la cualidad más importante de un educador sigue siendo la capacidad de inspirar con carácter y calma.
Los estudiantes ven al maestro de pie en el podio o sentado en la posición de director no solo como conocimiento, sino también como la forma en que un maestro se comporta.
Nadie puede evitar momentos de pérdida de calma, pero la sociedad tiene derecho a exigir a un director un estándar superior al de la gente normal, porque es alguien que está contribuyendo a la formación del carácter de la generación joven.
Los estudiantes pueden olvidar una lección en clase, pero recordarán durante mucho tiempo las sinceras enseñanzas de los profesores.
Los estudiantes recordarán profundamente el rostro amable y la forma pacífica de comportarse del director. Por supuesto, también recordarán el comportamiento opuesto.
Volviendo al caso de golpear mesas y arrojar vasos del director de la escuela primaria, también se puede simpatizar con la acción de ira repentina, pero consideremos eso como una lección para aprender de la experiencia.
No es romper una taza, sino romper la hermosa imagen de un director respetable a los ojos de los estudiantes.