La ocurrencia continua de casos de violencia escolar muestra signos preocupantes de desviación de los estándares en la conciencia, la ética y el comportamiento de una parte de los estudiantes actuales.
Es necesario mirar directamente a la naturaleza de estos actos de violencia.
Un niño no puede volverse corrupto de la noche a la mañana, sino que es un largo proceso sin la atención, la educación y el moldeo de los padres.
La indiferencia ante el dolor de los demás, la psicología de rebaño al participar en "peleas en grupo", incluso grabando clips para difundirlos en línea, todo muestra que los niños no están equipados con valores morales básicos.
La moralidad debe sembrarse desde la propia familia, el primer y más importante lugar en el camino de la madurez de cada persona.
No se puede negar el papel de la escuela en la educación moral, pero también es necesario mirar directamente a la verdad, los profesores no pueden reemplazar a los padres.
Un maestro solo puede enseñar a los estudiantes dentro del marco de la clase y las reglas, mientras que los padres son quienes viven con sus hijos todos los días, presenciando cada pequeño cambio en la personalidad y el comportamiento de sus hijos.
Los padres son indiferentes, delegan toda la enseñanza a la escuela, o solo se preocupan por las notas y olvidan la conducta, entonces el vacío educativo se llenará de influencias negativas del entorno externo.
Los casos de violencia escolar que ocurren continuamente, desde Dong Nai hasta Thanh Hoa, no son fenómenos aislados, es una llamada de atención sobre una realidad, muchas familias están relajando la educación de sus hijos.
Hay padres que no saben con quién se relaciona su hijo, hay quienes lo saben pero lo pasan por alto, y hay quienes son impotentes porque han perdido la oportunidad de corregirse desde una edad temprana.
Lo preocupante no es solo el comportamiento violento actual, sino las consecuencias a largo plazo.
Si no son educados y corregidos, los estudiantes corruptos pueden seguir desviando su personalidad, despreciando las normas sociales y, finalmente, perdiendo su propio futuro.
La sociedad puede condenar, la escuela puede disciplinar, la ley puede manejar, pero todas son medidas "finales".
La educación familiar es la primera y más importante "línea de defensa".
No te apresures a culpar a la escuela o al entorno social. Porque la verdad simple pero dura es que si los padres no enseñan a sus hijos, nadie puede enseñar en su lugar.
Y también hay que recordar una cosa, los profesores solo soportan a un estudiante malo durante unos años, mientras que los padres pueden tener que enfrentar las consecuencias de esa negligencia... toda la vida.