Esta no es la primera vez que ocurre tal tragedia.
En mayo pasado, en Phú Thọ, 9 estudiantes se invitaron mutuamente a ir a cazar pájaros y luego bajar al río Lô a nadar, solo unos minutos después, los 5 estudiantes nunca regresaron.
El 26 de junio, dos hermanos de 7 y 8 años en la comuna de Đắk Mil (Lâm Đồng), se invitaron mutuamente a nadar en el estanque del jardín y luego se ahogaron.
Los trágicos ahogamientos se repiten una y otra vez, y luego, después de cada dolor, la gente se arrepiente con las dos palabras "si tan solo".
Si tan solo pudieran nadar, si tan solo pudieran aprender a reconocer las aguas peligrosas, si tan solo pudieran estar equipados con habilidades para salvarse a sí mismos y salvar a sus amigos.
Según las estadísticas, en promedio cada año Vietnam tiene casi 2.000 niños que mueren ahogados, perteneciendo al grupo de países con la tasa más alta de muerte infantil por ahogamiento en la región del Pacífico Occidental.
Lo que es digno de reflexión es que nuestro país tiene un denso sistema de ríos y lagos, los niños en las zonas rurales viven diariamente cerca del medio ambiente acuático, pero muchos niños no saben nadar.
La educación no puede limitarse a enseñar conocimientos, sino que también ayuda a las personas a saber cómo vivir de forma segura, cómo adaptarse a la vida y cómo protegerse.
Enseñar a nadar es enseñar habilidades para la vida, enseñar sobrevivencia.
El Ministerio de Educación y Formación implementando un programa de enseñanza de natación segura para estudiantes es la dirección correcta. El programa está diseñado para cada nivel educativo, desde familiarizarse con el agua, habilidades de seguridad, técnicas de natación, autoayuda y primeros auxilios para personas que se ahogan.
El programa de clases de natación debe convertirse en un contenido organizado de manera sustancial, con condiciones garantizadas para que todos los estudiantes puedan acceder a él.
Para hacer eso, no podemos depender solo de la escuela.
El gobierno local necesita continuar revisando los puntos con riesgo de ahogamiento, colocar señales de advertencia y barreras en áreas particularmente peligrosas.
El sector educativo necesita coordinarse con las localidades, organizaciones y empresas para invertir en piscinas, especialmente en zonas rurales y montañosas, donde las condiciones aún son deficientes.
La socialización de la enseñanza de natación debe orientarse al objetivo de que todos los niños tengan la oportunidad de aprender a nadar, no solo aquellos que tienen las condiciones.
Los padres recuerdan regularmente a sus hijos sobre el riesgo de ahogamiento y, especialmente, invierten tiempo en que sus hijos aprendan a nadar.
Cinco estudiantes en Lam Dong ya no tienen la oportunidad de regresar a clase. La sociedad necesita actuar para que no haya más pérdidas trágicas.