Según el asesoramiento del Centro de Mantenimiento de Automóviles Cưng Motor (barrio de Định Công, Hanoi), la lubricación láp, también conocida como aceite de transmisión final, tiene la función de lubricar los engranajes, los discos y los detalles internos del sistema de transmisión final del scooter.
Durante el funcionamiento, los engranajes se ajustan y soportan continuamente la carga. El lubricante adecuado ayuda a reducir la fricción, limitar el desgaste, favorece la disipación del calor y protege las piezas metálicas durante el trabajo.
Esta es una de las partidas que los usuarios olvidan fácilmente al mantener un scooter. En comparación con el aceite del motor, el aceite de transmisión final generalmente no necesita ser reemplazado con tanta frecuencia. Sin embargo, esta parte aún necesita ser revisada y reemplazada según las recomendaciones del fabricante para cada modelo de vehículo.
El técnico de Xe Cưng Motor también señaló que no se debe utilizar aceite de motor por defecto para reemplazar el aceite para la transmisión final. Los dos tipos de aceite tienen diferentes requisitos de lubricación y condiciones de trabajo. Usar el tipo incorrecto puede hacer que la capacidad de lubricación y protección de las ruedas y los discos no cumpla con los requisitos.
Algunas señales que pueden advertir al sistema de tracción final que deben ser revisadas incluyen un rugido, un silbido inusual en el área de tracción, el vehículo funciona bruscamente o se siente más lento que antes. Sin embargo, estos signos también pueden provenir de otras causas técnicas. Por lo tanto, es necesario realizar una inspección práctica para determinar con precisión la causa antes de reparar o reemplazar los componentes.
El aceite de transmisión final también puede faltar debido a fugas o contaminación por agua en algunas condiciones de funcionamiento. Cuando la cantidad de aceite no es suficiente o el aceite se ha desnaturalizado, la lubricación disminuye, lo que hace que los engranajes y los discos tengan que trabajar en condiciones de mayor fricción, lo que aumenta el riesgo de abrasiones y daños.
Según el asesoramiento del técnico, algunos coches pueden ser revisados y reemplazados con aceite de transmisión final en unos 5.000-6.000 km. Sin embargo, este no es un punto de referencia común para todos los modelos de coches. Los usuarios deben priorizar el ciclo especificado en el manual o el calendario de mantenimiento del fabricante.
En comparación con muchos otros elementos de reparación, cambiar el aceite de transmisión final es un trabajo relativamente sencillo. Por lo tanto, los propietarios de automóviles no deben esperar hasta que el sistema de transmisión emita un fuerte rugido para verificar, sino que deben incluir este elemento en el programa de mantenimiento periódico.