Deja de lavarte la cara en exceso
Lavarse la cara con demasiada frecuencia hará que la piel pierda su capa protectora natural, lo que provocará la producción de exceso de grasa. Mantén el hábito de lavarte la cara suavemente de 2 a 3 veces al día.
Vuelve a aplicar protector solar
En condiciones de calor intenso, el sudor y el aceite en la piel pueden hacer que el protector solar disminuya rápidamente su eficacia. Se debe usar protector solar con un SPF de 30 a 50 y volver a aplicarlo cada 2 a 3 horas.
Hidratación para la piel
Las altas temperaturas pueden deshidratar la piel, lo que lleva a la piel opaca, con acné y aumento de la secreción de grasa. Usa sérums hidratantes suaves, como productos que contengan ácido hialurónico, y bebe suficiente agua todos los días. La piel suele reflejar directamente la hidratación del cuerpo.
Limitar el contacto con la mano en la cara
En climas cálidos, el sudor, la suciedad y las bacterias se acumulan fácilmente en la piel. Tocar o limpiar la cara con frecuencia puede hacer que estos agentes sigan pegándose a la piel, aumentando el riesgo de acné.
En cambio, debes usar papel absorbente o toallas de papel limpias cuando necesites limpiarte la cara y limitar apoyar la barbilla o apoyar las manos en la cara.
Cuidado de la piel por la noche
Después de un día de exposición al calor, la contaminación y el sudor, la noche es un momento importante para que la piel se recupere. Los hábitos de cuidado de la piel deben mantenerse simples pero efectivos, incluyendo limpiar la piel correctamente, usar sérums o productos calmantes y aplicar una fina capa de crema hidratante para apoyar el proceso de regeneración de la piel mientras duermes.