Según el Hospital Infantil 2, si no se prepara bien, los niños, especialmente los de edad preescolar, pueden sentirse cansados, perder el apetito, llorar o ser propensos a enfermedades menores en los primeros días del nuevo año escolar.
El obstáculo más común son los trastornos del ritmo circadiano. Durante el Tet, los niños suelen acostarse tarde, levantarse tarde e incluso saltarse la siesta por jugar y ver más televisión. Al volver a un horario de estudio fijo, el cuerpo no tiene tiempo de adaptarse, lo que hace que los niños se sientan somnolientos durante el día, les resulte difícil concentrarse y se irriten fácilmente.
El hospital recomienda a los padres que ajusten gradualmente la hora de sueño, apaguen los dispositivos electrónicos al menos 60 minutos antes de acostarse y creen un espacio de descanso tranquilo para ayudar a los niños a restablecer el ritmo circadiano.
Además, es difícil adaptarse psicológicamente. Después de un largo tiempo en casa con la familia, muchos niños muestran signos de aferrarse a sus padres, llorar cuando van a clase. Esta es una reacción psicológica normal. Los padres deben hablar positivamente sobre la escuela, recordar las actividades divertidas con amigos y profesores; y al mismo tiempo mantener una actitud decisiva pero suave al llevar a los niños a clase, evitando prolongar el tiempo de despedida.
Además, la pérdida de apetito y la reducción de energía también pueden aparecer fácilmente debido a una dieta de Tet con muchos dulces y refrescos. La familia necesita ajustar un menú más equilibrado, aumentar las verduras verdes, las proteínas de calidad y mantener horas de comida fijas, evitando obligar a los niños a comer en exceso.
En particular, cuando los niños regresan simultáneamente a clase, el riesgo de contraer enfermedades respiratorias y digestivas aumenta. Los padres deben recordar a los niños que se laven las manos con frecuencia, se cubran la boca al toser y monitoreen de cerca los signos de fiebre, tos y diarrea.
Según los médicos, la mayoría de las dificultades después del Tet son solo temporales. La preparación proactiva de la familia ayudará a los niños a recuperar rápidamente el ritmo de vida, listos para la siguiente etapa de aprendizaje con un espíritu positivo y una salud estable.