Una chica acostumbrada a trabajar en la oficina, todos los días puntual, no participa en las reuniones después del trabajo. Los compañeros de trabajo dicen que le cuesta integrarse. Pero una vez, él la vio por casualidad en el hospital, sentada durante mucho tiempo en el pasillo. Al preguntar, se enteró de que había estado cuidando a su madre enferma durante varios meses, despierta todas las noches. No se lo contaba a nadie, no se quejaba, solo organizaba su vida en silencio así. La distancia que todos ven, en realidad es solo la parte que ella guarda para sí misma, no porque no necesite a nadie, sino porque no está segura de que nadie realmente quiera entender.
En la vida cotidiana, todos se han construido un muro así, que es solo diferente de alto a bajo. Algunas personas lo construyen después de un malentendido, otras después de una relación incompleta. Inicialmente es solo un pequeño ladrillo, luego con el tiempo, los ladrillos se apilan, formando una distancia suficiente para que nos sientamos seguros.
Estas paredes rara vez tienen puertas cerradas. Son solo lo suficientemente altas como para que la gente tenga que dar un paso más, hacer una pregunta más o quedarse pacientemente más tiempo de lo normal. Pero la mayoría de la gente no lo hace. Lo encuentran difícil y se van. Lo encuentran silencioso y piensan que no es necesario esforzarse. Y así, la pared se vuelve aún más silenciosa.
Pero a veces, solo si una persona no se va apresuradamente, todo es diferente. Una persona está dispuesta a sentarse a su lado, sin necesidad de decir mucho. Una persona recuerda pequeñas cosas que pensamos que nadie nota. Una persona pregunta "¿estás bien hoy?" no por cortesía, sino porque realmente quiere escuchar la respuesta. Esas cosas no hacen que la pared se derrumbe de inmediato, pero crean grietas muy pequeñas, suficientes para que entre la luz. Una vez pensó que ser fuerte significa no necesitar a nadie, luego entendió, ser más fuerte es atreverse a admitir que necesita atención, pero no apresurarse a entregarlo a nadie.
La vida moderna hace que todas las conexiones sean más rápidas, pero también más fáciles de apartar. La gente está acostumbrada a pasarse, a conversaciones cortas y a relaciones que no necesitan profundizar. En ese contexto, los "muros" se vuelven cada vez más comunes para mantener un poco de privacidad al final.
Pero en el fondo, la mayoría de la gente no quiere vivir para siempre detrás de esas paredes. Todavía esperan que alguien sea lo suficientemente paciente, lo suficientemente sutil como para darse cuenta de que detrás del silencio no hay un vacío, sino un mundo esperando ser entendido.