Los mensajes de texto deben responderse de inmediato, la comida debe llegar en 30 minutos, las emociones, si no se pueden nombrar inmediatamente, se consideran inexistentes. Retrasar un ritmo es sentirse retrasado, perdido, como si estuviera parado al borde de un camino por el que todo el mundo se apresura a cruzar.
Por la mañana, comen apresuradamente y luego tomen cafe para llevarse. Al mediodia, piden comida rapida. Por la noche, piden comida de envio. Mientras comen, responden a correos electronicos, escuchan podcasts, navegan por las noticias en linea. Comen con la boca, pero la cabeza esta corriendo, dando numeros. La rapidez nos ahorra tiempo, da la sensacion de que controlamos nuestras vidas. En muchas cosas, la rapidez es una ventaja, desde salvar a la gente, hasta tomar decisiones en tiempos de emergencia, aprovechar las oportunidades cuando acaban de surgir.
Pero ser rapido tambien tiene un lado negativo. Comer rapido hasta el punto de no saber si el plato que acabas de comer es delicioso o no. Hablar rapido es fluido, pero a veces las palabras son mas rapidas que el cerebro, dejando consecuencias inutiles. Hacer rapido es terminar el trabajo, pero es facil equivocarse, facil cansarse. Hay relaciones que llegan muy rapido, el cuerpo muy rapido, las promesas muy rapido, y luego las rupturas tambien tan rapido. Tan rapido que antes de que pudieran entenderse, se habian separado.
La gente suele aconsejarse mutuamente sobre vivir despacio. Suena como una medicina preciosa para la era de la velocidad. Vivir despacio, comer despacio, caminar despacio, pensar despacio, amar despacio. Pero la lentitud no siempre es buena. La lentitud en un mundo que corre nos hace sentir perdidos. Cuando otros han decidido, todavia estamos considerando. Cuando la oportunidad pasa muy rapido, todavia estamos dudando. La lentitud a veces se convierte en retraso, en estar quieto demasiado tiempo.
Alguien dijo que lo mejor es el centro, velocidad promedio, no rapido ni lento. Suena razonable, como cualquier otro consejo seguro. Pero la vida no es una linea recta para que todos vayan al mismo ritmo. Algunas personas nacen compatibles con la alta velocidad; piensan rapido, trabajan rapido, descansan rapido. Estar quieto durante mucho tiempo es frustrante e incomodo. Algunas personas necesitan ser lentas para estar seguras, hablar un poco mas lento es estandar, amar un poco mas lento es duradero.
En realidad, no hay una velocidad que sea correcta para todos. Rapido no es malo, lento tampoco es seguro que sea bueno. Hay cosas rapidas que te salvan, cosas rapidas que te arruinan. Hay cosas lentas que te nutren, cosas lentas que te hacen perder. El problema no esta en la velocidad, sino en si estas corriendo a tu ritmo o no.
Quizas, vivir no es elegir rapido o lento, sino saber cuando ser rapido, cuando ser lento, y lo que es mas importante, saber que velocidad hace que no tengas que esforzarte demasiado. La velocidad que te hace terminar el trabajo sin sentirte comodo, amar sin sentirte demasiado cansado y vivir sin sentir la presion que te presiona, entonces esa velocidad es correcta para ti. Simplemente eso.