El hecho de que muchas personas cambien a las compras en los canales minoristas modernos no solo se debe a las promociones, sino también a los precios de lista claros, los bienes accesibles y la sensación de tranquilidad al gastar. Esa es una señal de un mercado que se está moviendo de precios bajos a precios correctos y confiables.
Este cambio coloca a las empresas en una posición diferente. Cuando aumentan los costos de los insumos, es inevitable que las empresas ajusten los precios. Sin embargo, también hay muchas empresas que han optado por "anclar los precios" durante un cierto período de tiempo, aceptando ganancias más delgadas, optimizando la operación para limitar el aumento.
Ahora, las empresas mantienen los precios no solo para competir, sino también para retener a los clientes. Desde una perspectiva empresarial, esta puede ser una decisión difícil. Pero desde una perspectiva de mercado, es una inversión en la reputación de la empresa a largo plazo.
Porque la confianza de los consumidores no proviene de las palabras publicitarias, sino de la experiencia acumulada a través de cada compra. Un precio estable, una información clara o simplemente la sensación de no ser "inflado" en un momento en que el mercado fluctúa... todo contribuye a crear un vínculo duradero.
Por parte del Estado, en los últimos tiempos, el Gobierno ha demostrado su papel de "amortiguador" para el mercado mediante la regulación flexible, la gestión de los precios de la gasolina y el petróleo en ciclos cortos, el uso del Fondo de Estabilización para limitar las fuertes fluctuaciones; y al mismo tiempo trabajar con las empresas para extender el tiempo de aumento de precios, mantener el ritmo del mercado...
En particular, la política de estar dispuesto a utilizar herramientas fiscales como el ajuste de impuestos sobre la gasolina y el petróleo en caso de necesidad, junto con programas para conectar la oferta y la demanda, reducir los costos intermedios, estimular la demanda del consumidor... no solo mantiene el nivel de precios inmediato, sino que también contribuye a estabilizar la psicología del mercado.
Para que los consumidores vean y crean que los precios están controlados razonablemente, son más audaces en las compras. De lo contrario, si los precios continúan aumentando rápidamente y extendiéndose a la mayoría de los bienes esenciales, aparecerá una tendencia a ajustar el gasto y traerá consecuencias en cadena.
Sin embargo, a largo plazo, el mercado todavía necesita una base más sostenible proveniente de la capacidad de producción nacional, la transparencia en la cadena de suministro y herramientas de fijación de precios eficaces para limitar la pasividad cuando el mercado experimenta cambios externos.