El incidente sorprendió a muchas personas porque la persona que lo llevó a cabo no era un hacker profesional, no una organización criminal internacional de alta tecnología, sino un estudiante de décimo grado.
Según la agencia de investigación, N.H. A se aprovechó de la vulnerabilidad de seguridad para infiltrarse en el sistema nacional de información de vacunación, recopilar datos personales de personas y luego venderlos a grupos en línea para obtener ganancias ilícitas de más de 100 millones de VND.
La información personal es una materia prima para muchos tipos de delitos de alta tecnología.
Las líneas de fraude en línea, el crédito negro, la suplantación de agencias estatales, el apropiación indebida de bienes o la compra y venta de cuentas bancarias necesitan datos personales para operar.
Por lo tanto, vender datos personales no es solo ganar dinero con la información, sino que es un acto de complicidad con actividades ilegales detrás.
Por lo tanto, independientemente de si el vendedor de datos comete directamente el acto de fraude o no, las consecuencias sociales que causa este acto siguen siendo muy graves.
A partir de este incidente, también debe plantearse otra pregunta, ¿por qué un estudiante de 10o grado pudo infiltrarse en el sistema nacional de información de vacunación?
Si la información de la investigación determina que hay una vulnerabilidad de seguridad explotada, este es un problema que no se puede tomar a la ligera.
El sistema nacional de datos de salud contiene una gran cantidad de información personal de las personas. Este es un tipo de datos particularmente importante que debe protegerse al más alto nivel.
Por lo tanto, además de tratar severamente a los infractores, las agencias de gestión también deben revisar exhaustivamente el trabajo de seguridad, reevaluar las capas de defensa técnica, superar las debilidades y fortalecer las pruebas de seguridad cibernética regulares.
La historia también hace sonar una campana de alarma para la escuela y la familia.
Muchos estudiantes hoy en día son muy buenos en tecnología. Esta es una señal alentadora. Pero si solo se enseñan habilidades sin equipar con conocimientos legales y ética digital, esa habilidad puede ser utilizada en la dirección equivocada.
Las escuelas necesitan fortalecer la educación legal sobre delitos de alta tecnología, fraude en línea, protección de datos personales y responsabilidad ciudadana en el ciberespacio.
Las actividades de clase deben tener contenido adicional sobre seguridad digital, identificación de trucos para reclutar colaboradores en línea, lavado de dinero y formas ilegales de ganar dinero.
La familia tampoco puede quedarse al margen.
Cuando vean que sus hijos pasan mucho tiempo en línea, tienen ingresos inusuales o participan en grupos de trabajo en línea turbios, los padres deben prestar atención, aprender y orientarse a tiempo.
No pocos jóvenes entran en el camino del crimen desde la simple idea de que solo están "ganando dinero en línea".