En realidad, el bucle, parece mas un habito que un destino. Es como si todas las mañanas tomara cafe con leche helada, aunque sabe que despues de beber el corazon late rapido y todo el dia esta inquieto. No intencionalmente se hace sufrir a si misma, solo esta acostumbrada. Algunas personas siempre se toman el papel de ceder para calmar las cosas. Al principio ceden un poco para que sea mas calido, luego ceden un poco mas para evitar discutir, cuando se sobresaltan ven que ahora se rinden. Algunas personas, por el contrario, estan acostumbradas a interpretar el papel de personas que controlan todo; preguntar es por preocupacion, comprobar es por preocupacion, celos es por amor. Todo suena muy razonable hasta que la otra persona comienza a pedir permiso para cosas que normalmente no necesitan pedir permiso.
Esos patrones entran en la vida muy suavemente, como agua que se filtra en la tierra. Y aprendes a adaptarte a la relacion, como doblar la espalda para pasar por una puerta baja. Al principio un poco cansado, pero gradualmente olvidas tu postura erguida original. Mas triste aun es que algunas personas se enorgullecen de esa resistencia, la llaman sacrificio, madurez, amor profundo. Le cuentas a tus compañeros que "no lo aceptas", que "todos tienen defectos". Pero rara vez cuentas que has empezado a hablar mas en voz baja, a reir menos y a pensar mas antes de ser tu mismo.
La compañera de trabajo de mas de 40 años, que se divorcio por tercera vez, todavia sonrie muy encantadoramente y dice que probablemente el destino no coincide con el matrimonio. Pero mirando hacia atras, los 3 matrimonios tienen un punto en comun. Ella siempre es quien lo soporta todo, desde el dinero hasta las emociones, hasta que se agota. El es arquitecto, ama a todos con pasion, luego despues de enamorarse pierde a sus amigos, el proyecto se estanca, la vida gira en torno a una sola persona. Despues de romper, jura que sera diferente, luego ama a alguien nuevo y desaparece como antes.
Si te encuentras reviviendo la misma historia, puede que el problema no este en la persona que tienes delante, sino en el papel familiar que sigues interpretando. Y a veces, el mayor cambio no es encontrar a otra persona, sino atreverte a detenerte, mirar de cerca ese patron y preguntarte: Si sigues asi, en unos años, ¿seguire siendo yo mismo?
Pones tu taza de cafe, el frio del viento del este no te hace escalofriar, sino como un toque de hombro para recordarte. Te das cuenta de que la mayor bondad no es ser tolerante con los errores de los demas, sino tener el coraje de rechazar una version anticuada de ti mismo.