La violencia domestica no solo deja heridas fisicas a los involucrados, sino que tambien crea profundas consecuencias psicologicas para los niños, testigos silenciosos. Segun la Organizacion Mundial de la Salud (OMS), los niños que viven en entornos violentos tienen un alto riesgo de trastornos emocionales, ansiedad y dificultad para formar relaciones saludables a medida que crecen.
Los psicologos creen que los niños aprenden sobre el amor principalmente a traves de la forma en que sus padres se tratan entre si. La Asociacion Americana de Psiquiatria (APA) dice que cuando los niños presencian con frecuencia la violencia, los regaños o el control en la familia, son propensos a formar una creencia erronea de que el amor es soportar, sacrificarse o tener miedo. Esto afecta directamente la forma en que los niños construyen relaciones en el futuro.
No pocos niños crecen con una ansiedad prolongada. Segun UNICEF, los niños que viven en la violencia domestica tienden a soportar o repetir comportamientos violentos en las relaciones emocionales a medida que crecen. Este ciclo hace que el daño se transmita de generacion en generacion si no se interviene a tiempo.
Lo preocupante es que muchos comportamientos de violencia mental, como el silencio punitivo, el control emocional, la insultacion verbal, a menudo se toman a la ligera. Sin embargo, Psychology Today enfatiza que la violencia mental tiene un impacto a largo plazo no menos que la violencia fisica, erosionando la sensacion de seguridad de los niños en su propia casa.
Los expertos recomiendan que, para romper el ciclo de daño, la familia necesita construir un entorno de crianza basado en el respeto y la comunicacion saludable. Los niños necesitan presenciar el amor asociado a la seguridad, la escucha y la proteccion, en lugar del miedo y el daño.
Una familia sin violencia no es solo un refugio, sino tambien una base para que los niños aprendan a amar en el verdadero sentido de la palabra.