Existe la realidad de que el modelo logístico formado hace unas décadas ha cumplido su misión histórica. En ese momento, los puertos, los ICD y los almacenes ubicados cerca del centro ayudaron a promover las importaciones y exportaciones, apoyaron el desarrollo industrial y redujeron los costos de transporte.
Pero la ciudad ha cambiado, las zonas que antes eran zonas periféricas ahora se han convertido en centros residenciales densamente poblados. Escuelas, hospitales, zonas residenciales surgen alrededor de los puertos y depósitos de contenedores, mientras que la producción de mercancías aumenta cada vez más.
El hecho de que decenas de miles de camiones contenedores pasen diariamente por las zonas residenciales es uno de los factores que causan congestión, accidentes y contaminación ambiental. Esos daños están erosionando silenciosamente la competitividad de la ciudad.
Por lo tanto, lo que hay que hacer no es solo trasladar algunos puertos o almacenes, sino reestructurar todo el sistema logístico.
La fortaleza de la región del Sudeste en la actualidad no radica en un puerto único, sino en la capacidad de conexión regional, el sistema de circunvalación, autopistas y vías navegables interiores también se está completando gradualmente. Este es un momento adecuado para reasignar el papel de cada puerto, cada centro logístico según sus propias ventajas en lugar de dejar que las mercancías sigan fluyendo hacia el centro de la ciudad.
Una ciudad moderna no puede permitir que contenedores y motocicletas compiten por la superficie de la carretera. Muchas ciudades desarrolladas en el mundo están construyendo sus propios corredores logísticos, separando el flujo de transporte de mercancías de las zonas residenciales.
Lo que preocupa a la opinión pública es cómo se utilizará el fondo de tierras ribereñas después de la reubicación. Estas son áreas de tierra de gran valor, si solo se reemplazan los puertos con edificios de gran altura, centros comerciales y continúa aumentando la presión demográfica, el problema de la congestión volverá de otra manera.
La ciudad de Ho Chi Minh necesita ser firme en la orientación del desarrollo de espacios verdes, transporte público, corredores ribereños y obras que sirvan a la comunidad. Este fondo de tierra debe crear valor para la vida y no solo crear valor comercial.
Más importante aún, todo el proceso de valoración de la tierra, selección de inversores y uso de los ingresos del fondo de tierras tras la reubicación debe llevarse a cabo de forma pública y transparente. Esa es la condición para crear consenso social y convertir los recursos de la tierra en recursos de desarrollo.
Reubicar el puerto fuera del centro de la ciudad no es solo una historia del sector del transporte o la logística, es una gran reestructuración del espacio de desarrollo de la ciudad.