De los casi 79 millones de votos que se pusieron en las urnas ayer, hay muchos votos especiales que conmovieron a muchas personas. Esos son los votos de los votantes que han superado los cien años.
Por ejemplo, Quang Ninh, una localidad con hasta 32 votantes de 100 años o más que votaron personalmente para elegir diputados de la Asamblea Nacional y los Consejos Populares de todos los niveles.
O la imagen de la anciana Dang Thi Lam, de 116 años, en la comuna de Hoa Vang, ciudad de Da Nang, votando lentamente con sus propias manos cuando la urna es llevada a su casa por el equipo electoral.
En Quang Tri, la anciana Duong Thi Sao, de 109 años, fue llevada por sus familiares a la zona de votación para ejercer sus derechos civiles. En Hai Phong, el anciano Ngo Van Sinh, de 103 años, permaneció despierto toda la noche, y a las 2 de la madrugada se despertó para prepararse para votar.
Luego, el investigador Nguyen Dinh Tu, de 106 años en la ciudad de Ho Chi Minh, quien acaba de ser visitado y felicitado por el Secretario General To Lam durante el reciente Tet tradicional Binh Ngo 2026, también votó personalmente desde muy temprano en el Gran Festival del país.
Esa información e imágenes en el día de las elecciones, en sí mismas, han dicho mucho, haciendo que el significado del "Festival de la Montaña y el Río" sea más claro que nunca.
Una persona que ha pasado por más de un siglo de historia todavía aprecia su voto. Eso dice mucho sobre la resistencia de la fe.
Los votantes centenarios de hoy han vivido casi todos los grandes hitos del país en la era moderna. Fueron testigos de las primeras elecciones generales de 1946, los arduos años de guerra, el día de la reunificación del país, y luego el período de renovación e integración...
Para ellos, el voto no es solo un simple procedimiento de votación. Sino que es el recuerdo de un largo viaje histórico, un símbolo del derecho a ser dueño que toda la nación ha tenido que sacrificar con tantos sacrificios.
Por lo tanto, cada voto de una persona centenaria lleva en sí un peso especial. Es una continuación de la fe de la generación anterior, depositada en el futuro del país.
En el flujo del día de las elecciones de hoy, esas imágenes también brindan una lección muy sencilla pero profunda para las generaciones jóvenes.
Al presenciar a personas que han superado la edad de cien años todavía esforzándose por llegar al colegio electoral, muchos jóvenes se darán cuenta profundamente de que ese es un valioso derecho democrático que cada ciudadano tiene la responsabilidad de apreciar.