Las redes sociales abren un espacio para que cada persona exprese sus opiniones, refute y contribuya con opiniones constructivas.
Expresar opiniones no es decir falsedades, inventar, calumniar, y mucho menos tener derecho a culpar a otros.
Algunas personas se hacen pasar por "proteger al régimen" y lo toman como un "escudo" para protegerse, con el fin de lograr objetivos personales, causando pánico en la opinión pública e inseguridad en la sociedad.
Hay personas que se ponen en la posición de jueces. Creen que aman el país más que los demás, entienden la ley más que los demás, protegen el régimen más que los demás.
Aparecen y acusan con confianza a otros porque creen que están protegiendo la justicia, "luchando contra las fuerzas hostiles", desenmascarando a los "traidores de la patria".
Hay individuos y grupos que se consideran representantes de la justicia, la razón, emitiendo "juicios" como "jueces" en las redes sociales.
Cuanto más gritan y regañan, atribuyen el delito a otros, más seguidores tienen, entran a ver sus páginas personales, sus clips.
Lo peligroso es que crean una tendencia, no pocas personas son arrastradas, creando una corriente de opinión pública que ataca a individuos y organizaciones, a pesar de la verdad.
Esa información se difunde a través de redes de cuentas virtuales, comparticiones organizadas o algoritmos de difusión, muchas personas confunden fácilmente que es verdad o la opinión de la mayoría.
Muchas personas se sienten confundidas, sin saber cuál es la opinión correcta, y no pocas personas están preocupadas y asustadas por una atmósfera demasiado pesada y sofocante en la vida social.
Sin embargo, hay un principio que todos los ciudadanos deben comprender y cumplir, que es que todos tienen derecho a expresar sus puntos de vista y supervisar a la sociedad, pero no pueden atacar ni culpar a individuos u organizaciones.
Un país con leyes no puede tomar los vítores de la multitud para reemplazar la verdad y salir del marco de la ley.
La base de un estado de derecho es que todas las violaciones deben considerarse por pruebas, por procedimientos judiciales, no por acusaciones infundadas y vítores de la multitud.
Los actos de difamación, insulto, fabricación o difusión intencional de información falsa que cause daños a otros deben ser tratados con severidad de acuerdo con las disposiciones de la ley.
Y, cada ciudadano debe ser consciente de que el ciberespacio necesita voces tranquilas, responsables, que respeten a las personas y respeten la ley.