El examen de graduación de la escuela secundaria superior de este año se lleva a cabo aproximadamente dos semanas antes que el año anterior. La escala del examen de este año es mayor que en años anteriores cuando 1,22 millones de candidatos se inscribieron para el examen, alrededor de 2.500 lugares de examen con 50.000 salas de examen y alrededor de 200.000 personas que participan en el servicio. Las cifras anteriores muestran que esta ya no es una historia exclusiva del sector educativo, sino un problema de operación complejo relacionado con muchos niveles, muchas industrias y muchas situaciones impredecibles que surgen.
En este momento, el trabajo preparatorio se está implementando de manera urgente y sincrónica en muchas localidades. No solo se detiene en asegurar las preguntas del examen, las salas de examen o el personal de supervisión del examen, sino que una serie de escenarios de contingencia se han construido desde muy temprano: Respuesta a tormentas, cortes de energía, inundaciones, congestión del tráfico, incendios, explosiones, incidentes tecnológicos, especialmente, también prevención y detección de fraude con equipos de alta tecnología.
Por ejemplo, Hanoi está considerando un plan para reducir el impacto de las obras en construcción para evitar la congestión del tráfico para los candidatos. Ciudad Ho Chi Minh está construyendo escenarios para responder a inundaciones, fuertes lluvias e incidentes tecnológicos. Ha Tinh está capacitando en la identificación de dispositivos de trampa de alta tecnología, y al mismo tiempo preparando planes para clima extremo. Phu Tho establece puntos de servicio interprovinciales para manejar situaciones que surjan después de la fusión de fronteras. Nghe An aplica inteligencia artificial para apoyar la revisión y el análisis del aprendizaje para los estudiantes...
El trabajo de preparación para el examen en las localidades refleja un cambio importante en el pensamiento operativo: en lugar de manejar cuando ocurre un incidente, el sector educativo está tomando la iniciativa de identificar los riesgos para prevenirlos de antemano. El examen nacional no solo se ve como una actividad profesional educativa, sino que se aborda como un sistema de gestión con el requisito de pronosticar, coordinar y controlar los riesgos a un alto nivel.
Este cambio también surge de la realidad de los riesgos para un examen cada vez más complejo que antes. Si hace muchos años, la preocupación giraba principalmente en torno a las regulaciones de las salas de examen o los errores de calificación, hoy en día, la presión proviene de muchas partes: los dispositivos de fraude son cada vez más sofisticados, el clima es inusual, la infraestructura urbana está sobrecargada o el riesgo de fraude con tecnología en el contexto de la transformación digital.
En este contexto, el hecho de que el Ministerio de Educación y Formación enfatice continuamente el espíritu de preparación "desde el principio, desde lejos" no es solo un requisito profesional, sino que también muestra un nuevo enfoque en la gestión educativa. Un examen seguro ya no depende de una respuesta rápida después de un incidente, sino de la capacidad de predecir y minimizar los riesgos desde el principio.
El éxito del examen es que millones de candidatos entraron en la sala de examen con una mentalidad estable, y todas las etapas se desarrollaron normalmente. Pero detrás de esa "normalidad" hay un enorme volumen de trabajo de todo el sistema.
Cuando un examen nacional se opera mediante el pensamiento de gestión de riesgos, también es una señal de que el trabajo de gestión educativa se está volviendo gradualmente más profesional, más proactivo y más adaptable a los cambios cada vez más impredecibles de la sociedad moderna.