Si antes, el ahorro de energía se veía a menudo como una solución técnica o un lema dinámico, ahora, con el espíritu de la Conclusión 14, el ahorro debe convertirse en un comportamiento consciente, que se mantenga regular y continuamente, desde cada individuo hasta cada empresa, agencia y organización.
La realidad muestra que el margen de ahorro de energía en Vietnam sigue siendo muy grande. Desde comportamientos muy pequeños en la vida cotidiana como apagar los aparatos eléctricos cuando no se usan, ajustar la temperatura del aire acondicionado de manera razonable, hasta decisiones más importantes en la producción como optimizar los procesos, invertir en tecnología de ahorro de energía, todo puede crear impactos significativos si se implementa de forma sincronizada.
Para la gente, la cultura del ahorro debe comenzar por la conciencia de que la energía no es un recurso ilimitado. Cada litro de gasolina, cada kWh de electricidad está asociado con los costos de producción, transporte e incluso los riesgos geopolíticos a escala global. Cuando se comprende claramente eso, ahorrar ya no es un "sacrificio de comodidades", sino que se convierte en una opción responsable para uno mismo y para la sociedad.
Desde la perspectiva empresarial, el ahorro de energía no debe verse solo a través de la lente de la reducción de costos, sino que debe considerarse como un factor para mejorar la competitividad con un uso de energía más eficiente y una menor emisión tendrá una clara ventaja.
La realidad ha demostrado que muchas empresas cuando invierten en tecnología verde y ahorro de energía inicialmente pueden tener que gastar grandes costos, pero a largo plazo obtienen doble beneficio: reducir los costos operativos y mejorar la imagen de marca.
Sin embargo, para convertir el ahorro en cultura, no se puede confiar solo en la autoconciencia. Se necesita la participación sincrónica del sistema de políticas. En primer lugar, está la mejora del mecanismo de incentivos, desde incentivos fiscales y crédito para proyectos de ahorro de energía, hasta la construcción de estándares y regulaciones obligatorias para las industrias de gran consumo de energía.
Otro factor importante es el papel ejemplar del sector público. Las agencias estatales y las unidades de servicio público deben liderar la práctica del ahorro, desde el uso de electricidad, agua, vehículos públicos hasta la organización de reuniones y eventos. Cuando el sector público da ejemplo, creará un fuerte efecto de contagio en toda la sociedad.
La conclusión 14-KL/TW ha abordado un problema central: la seguridad energética no es solo una cuestión de suministro, sino también una cuestión de cómo usamos la energía.
En el artículo "Lucha contra el despilfarro" publicado en octubre de 2024, el Secretario General To Lam enfatizó el requisito: "Construir una cultura de ahorro y lucha contra el despilfarro en las agencias y organizaciones; alentar al pueblo a fortalecer la práctica del ahorro y la lucha contra el despilfarro, crear el hábito de apreciar los bienes del Estado, los esfuerzos del Pueblo, las contribuciones del colectivo y los esfuerzos de cada individuo; considerar la práctica del ahorro y la lucha contra el despilfarro como una tarea diaria".
El ahorro de energía ya no es una opción, sino un requisito obligatorio, y aún más, debe convertirse en un estándar cultural, donde cada pequeño acto de la gente, cada decisión de las empresas contribuye a crear una economía estable, una sociedad de desarrollo sostenible.