La felicidad no es solo un ingreso más alto, sino también una sensación de seguridad, justicia, oportunidades de desarrollo, un entorno de vida saludable y fe en el futuro.
El punto de vista del Partido de "no dejar a nadie atrás" se concreta en políticas de bienestar social, reducción sostenible de la pobreza, ampliación del acceso a la educación, la salud y la vivienda.
En el contexto de la transformación digital y la economía verde, el tema del empleo, la readaptación de la mano de obra y la mejora de las habilidades también se pone en primer lugar. Por lo tanto, invertir en personas desde la educación, la salud hasta las habilidades digitales es invertir en la felicidad a largo plazo de la nación.
Las directrices y políticas del Partido y el Estado siempre prestan especial atención a la reducción de la brecha entre ricos y pobres, garantizando el acceso equitativo a los servicios básicos como la educación, la salud y la vivienda. Problemas como el aumento de los precios de la vivienda, las dificultades para acceder al crédito o la presión de los costes de vida... no solo se ven como problemas económicos, sino también como factores que afectan directamente la felicidad de las personas.
El Partido ha definido claramente los requisitos del desarrollo sostenible, vinculando el crecimiento económico con la protección del medio ambiente. Las estrategias sobre la transición energética, la reducción de emisiones, el desarrollo de una economía verde... no solo tienen como objetivo cumplir con los compromisos internacionales, sino también mejorar directamente la calidad de vida.
Además, el factor cultural también se coloca en el centro. Construir un pueblo vietnamita que se desarrolle integralmente, preservar la identidad cultural, difundir buenos valores... es la base espiritual de una sociedad feliz.
La felicidad no solo proviene de las condiciones materiales, sino también de la confianza de la gente en el sistema político. Un gobierno eficaz, transparente, cercano a la gente, cercano a la gente creará tranquilidad y confianza. Este es un factor importante de la felicidad social.
En el contexto de la reforma del aparato, la construcción de un gobierno de dos niveles, ágil, eficaz y eficiente, todos enfatizan la necesidad de servir mejor a la gente. Desde la simplificación de los procedimientos administrativos, la mejora de la calidad de los servicios públicos, hasta el fortalecimiento de la disciplina y el orden en el equipo de funcionarios, todo apunta a un objetivo común: hacer que la gente "sienta" el servicio.
En particular, en el contexto de que el país entra en una nueva etapa de desarrollo, con el objetivo de convertirse en un país desarrollado y de altos ingresos para 2045, colocar la "felicidad" como medida creará equilibrio en el desarrollo: el crecimiento económico no va acompañado de progreso social.
Construir una sociedad feliz es un proceso largo, que requiere perseverancia, sincronización y creatividad en la implementación, hacia valores sostenibles y a largo plazo. En ese viaje, el papel de cada individuo, cada comunidad también es muy importante. Porque una sociedad feliz debe construirse a partir de la conciencia, la responsabilidad y el compartir de cada ciudadano.