Mantener la hora de acostarse fija.
Los expertos de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomiendan acostarse y despertarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. Esto ayuda a que los relojes biológicos funcionen de manera estable, acortando el tiempo para conciliar el sueño.
Limite la luz azul antes de acostarse
La luz de los teléfonos, tabletas o televisores puede inhibir la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Por lo tanto, debe dejar de usar dispositivos electrónicos al menos 30-60 minutos antes de acostarse.
Prueba de la técnica de respiración profunda
Inhalar lentamente con la nariz durante unos 4 segundos, mantener la respiración durante unos segundos y luego exhalar lentamente con la boca durante 6-8 segundos puede ayudar a calmar el sistema nervioso, reducir la tensión y crear condiciones para que el cuerpo se duerma más fácilmente.
Mantén el dormitorio fresco y tranquilo
Una temperatura ambiente de unos 18-22 grados C junto con un espacio oscuro y poco ruidoso se consideran condiciones ideales para dormir bien. Si es necesario, se pueden utilizar cortinas de contraste o tapones para los oídos para limitar los factores que provocan el despertar.
Evita el café y las cenas demasiado abundantes.
La cafeína puede permanecer en el cuerpo durante muchas horas, reduciendo la sensación de somnolencia. Además, comer demasiado o consumir muchas bebidas alcohólicas por la noche también puede causar indigestión, interrumpiendo el sueño.
Los expertos señalan que si la dificultad para dormir dura más de tres meses, aparece al menos tres veces por semana o afecta a la vida diaria, los pacientes deben acudir a un centro médico para que evalúe la causa y reciba el tratamiento adecuado, en lugar de usar somníferos por su cuenta.