El sueño, la vacuna natural para el crecimiento
Según el Dr. Tanuj Kumar Verma, consultor, especialista en neumología de intervención pediátrica y reanimación intensiva del Grupo Hospitalario Cloudnine, Indirapuram, el sueño es un proceso biológico activo, esencial para el desarrollo cerebral, la regulación emocional y el crecimiento físico. "En los niños, dormir lo suficiente y de alta calidad es tan importante como una dieta razonable y una vacunación completa", enfatizó.
Las necesidades de sueño varían según la edad: los bebés necesitan de 14 a 17 horas al día; los niños de 1 a 2 años necesitan de 11 a 14 horas; los niños de 6 a 12 años necesitan de 9 a 12 horas; los adolescentes necesitan de 8 a 10 horas. El sueño estándar debe ser regular, apropiado para la edad y ayudar a los niños a despertarse despiertos.
La Dra. Judith Owens, Directora del Centro de Trastornos del Sueño Pediátrico en el Hospital Infantil de Boston, profesora de la Facultad de Medicina de Harvard, EE. UU., dijo que la falta crónica de sueño puede afectar directamente la secreción de hormona del crecimiento, la capacidad de fortalecer la memoria y la función inmunológica. Advirtió que el uso de dispositivos electrónicos por la noche interrumpe la secreción de melatonina, lo que dificulta que los niños entren en un sueño profundo.
Construir una rutina de sueño, el papel decisivo de los padres
Los niños suelen imitar el comportamiento de sus padres, incluido el hábito de usar pantallas. Por lo tanto, los expertos recomiendan que las familias establezcan horas fijas para irse a dormir y despertarse, incluso los fines de semana; eviten los dispositivos electrónicos al menos una o dos horas antes de acostarse; creen un espacio oscuro, tranquilo y fresco.
Medidas sencillas como ducharse con agua tibia, leer libros, escuchar música suave o guiar a los niños a respirar profundamente ayudan a pasar de un estado de excitación a un estado de relajación. La coherencia es clave para fortalecer el reloj biológico natural.
Los trastornos del sueño en los niños no son raros, incluyendo insomnio inducido por los hábitos, trastornos respiratorios del sueño, pesadillas, sonambulismo o trastornos del ritmo circadiano en adolescentes. La falta de sueño prolongada puede provocar hiperactividad, disminución de la concentración, irritabilidad, ansiedad e incluso un mayor comportamiento de riesgo en la adolescencia.
Los expertos coinciden en que mejorar el sueño no solo ayuda a los niños a crecer y aprender mejor, sino que también es fundamental para la salud mental y el comportamiento saludable de por vida.