Los médicos del Hospital Central de Endocrinología recibieron y trataron un caso especial, el paciente L.V. V, de 67 años, en Hai Phong, con antecedentes de diabetes tipo 2 y presión arterial alta durante más de 12 años, pero el tratamiento no fue regular.
El paciente había sufrido un infarto cerebral que dejó secuelas de debilidad de la mitad derecha del cuerpo, y también tenía antecedentes de paro circulatorio debido a un infarto de miocardio sobre una base de enfermedad coronaria estrecha severa de tres cuerpos arteriales.
Al ingresar en el Departamento de Cuidados Intensivos, el paciente presentó muchos focos de úlceras infectadas en ambos pies. Las úlceras estaban dispersas, en algunos lugares penetraron profundamente y revelaron músculos, la superficie estaba cubierta de pseudomembrana, el tejido circundante estaba morado oscuro y carecía de suministro sanguíneo. La lesión más grande en el pie izquierdo fue de unos 8×9 cm.
El paciente fue diagnosticado con pie ulcerado diabético grave (Wagner IV), acompañado de un alto riesgo de daño vascular periférico e infección generalizada.
A pesar de haber sido tratado activamente con antibióticos de amplio espectro, control de azúcar en sangre, reemplazo de vendajes y extirpación de tejido necrótico, la infección seguía siendo compleja. Las pruebas mostraron que los glóbulos blancos y el índice de inflamación (CRP) aumentaron, mientras que las enzimas cardíacas aumentaron considerablemente, advirtiendo de un daño muscular cardíaco progresivo.
Posteriormente, se descubrió que el paciente estaba en coma, todo el cuerpo morado, la presión arterial no se podía medir y cayó en un estado de paro circulatorio.
El equipo de emergencia procedió inmediatamente a realizar una reanimación cardiopulmonar avanzada, intubación endotraqueal, electrochoque repetido y uso de fármacos vasopresores. Después de más de 2 horas de esfuerzo, el corazón del paciente volvió a funcionar, pero el paciente todavía estaba en coma profundo, necesitaba ventilación mecánica y medicación cardíaca de dosis alta.
La consulta interespecializada determinó que el paciente sufría un infarto agudo de miocardio sobre la base de una enfermedad coronaria estrecha y obstructiva grave, acompañada de diabetes, insuficiencia renal crónica e infección progresiva del pie.
Los médicos advierten que la diabetes tipo 2, si no se controla bien, puede causar una serie de complicaciones peligrosas, no solo en los pies sino también afectando directamente el sistema cardiovascular, incluso amenazando la vida.
Este es un caso típico de una serie de complicaciones peligrosas de la diabetes prolongada pero mal controlada. La enfermedad no solo causa hiperglucemia, sino que también destruye silenciosamente el sistema vascular, nervioso y cardiovascular.
Las consecuencias pueden incluir úlceras en los pies, infección grave, infarto de miocardio, shock cardiogénico y muerte. Signos como heridas de larga duración, secreción, cambio de color púrpura oscuro o pérdida de sensibilidad en los pies son una advertencia temprana de complicaciones graves, con riesgo de necrosis y necesidad de amputación si no se trata a tiempo.