Usar lentes de contacto en viajes largos aún puede ser seguro si los usuarios cumplen estrictamente con los principios de cuidado e higiene ocular. Según el Dr. Pooja Pillai, médico especialista en medicina interna en el Hospital Aster CMI, Bangalore (India), viajar largas distancias no es un obstáculo para las personas que usan lentes de contacto, pero el entorno y los hábitos de vida cambiantes pueden aumentar el riesgo de irritación o infección ocular.
El aire en la cabina de un avión, un autobús de pasajeros o un coche de larga distancia suele estar seco debido al funcionamiento continuo de los aire acondicionados y a la baja humedad. Esto puede provocar fácilmente que los ojos se sequen, se enrojezcan y se sientan incómodos. La fatiga y la falta de sueño al moverse también hacen que los ojos sean más sensibles, lo que aumenta el riesgo de problemas si no se cuidan adecuadamente.
Un riesgo notable es quedarse dormido mientras sigues usando lentes de contacto. Cuando duermes, la cantidad de oxígeno que se suministra a la córnea disminuye. Si sigues usando las lentes, la córnea estará aún más desoxífica, lo que puede provocar sequedad ocular, visión borrosa, ojos rojos e irritación. En un ambiente de aire seco, las lentes de contacto pueden adherirse a la superficie del ojo, causando pequeños rasguños en la córnea. Estos daños facilitan la invasión de bacterias, aumentando el riesgo de inflamación o úlceras de la córnea, una afección que puede requerir tratamiento médico de emergencia.
La mala higiene de las manos también es una causa común de infecciones oculares durante los viajes. Las manos pueden llevar bacterias desde los puños de las puertas, el equipaje, las bandejas de comida o los baños públicos. Al tocar las lentes de contacto o los ojos sin lavarse bien, las bacterias, los virus o los hongos pueden transmitirse directamente a la superficie de las lentes. El ambiente húmedo entre las lentes y los ojos es una condición favorable para que los patógenos se desarrollen, causando ojos rojos, dolor, secreción e infección grave.
Para reducir los riesgos, las personas que usan lentes de contacto deben lavarse o desinfectarse las manos antes de tocar los ojos. Siempre lleve consigo una solución de higiene especializada y un recipiente limpio. No agregue ni reutilice la solución vieja. El uso de gotas para los ojos lubricantes puede ayudar a limitar la sequedad de los ojos causada por el aire acondicionado.
En viajes de más de ocho horas, las lentes de contacto desechables diarias ayudan a reducir el riesgo de infección porque no es necesario conservarlas después de quitarlas. Las gafas de montura también son una opción más segura, especialmente si el usuario tiene la intención de dormir durante todo el viaje.
Manifestaciones como dolor de ojos repentino, enrojecimiento intenso, babeo espeso de color amarillo o verde, visión borrosa, sensibilidad a la luz o hinchazón de los párpados son signos de advertencia que no deben ignorarse. Cuando se encuentre con esta condición, es necesario quitarse las lentes de contacto inmediatamente y dejar de usarlas hasta que el médico los examine y evalúe específicamente.
Las lentes de contacto brindan comodidad al moverse, pero el cumplimiento de la higiene y el cuidado adecuado de los ojos son factores decisivos para proteger la vista y evitar complicaciones no deseadas durante todo el viaje.