¿Debería beber bebidas electrolíticas todos los días?
En los últimos años, las bebidas electrolíticas se han promocionado ampliamente como una solución de "rehidratación óptima" para todos los públicos, desde deportistas hasta oficinistas. Sin embargo, según los expertos médicos, la mayoría de las personas sanas no necesitan beber bebidas electrolíticas todos los días. El consumo excesivo, especialmente prolongado, puede causar muchas consecuencias preocupantes.
El Dr. Jamie Johnson, nutricionista clínico registrado (Registered Dietitian Nutritionist) en el Sistema Médico Mayo Clinic (EE. UU.), dijo: "Los electrolitos son esenciales, pero solo cuando el desequilibrio se debe a una enfermedad o al ejercicio de alta intensidad. El exceso también es tan peligroso como la escasez".
6 riesgos para la salud al consumir demasiadas bebidas electrolíticas
El riesgo más común es la hipernatremia. El sodio juega un papel en el mantenimiento del equilibrio de líquidos y la conducción nerviosa, pero cuando se absorbe demasiado de las bebidas electrolíticas, los niveles altos de sodio en sangre pueden causar sed intensa, náuseas, confusión, convulsiones y, en casos graves, coma.
La hiperpotasemia es el segundo riesgo, especialmente en personas con enfermedades renales subyacentes. El exceso de potasio altera la transmisión de electrocardiogramas, causando latidos cardíacos irregulares, dolor en el pecho, falta de aire y puede ser potencialmente mortal.
En tercer lugar, los riñones están bajo una gran presión cuando tienen que filtrar el exceso de sodio, potasio y calcio durante un largo período de tiempo. Según la Asociación Nacional de Riñón de EE. UU., esto aumenta el riesgo de deterioro de la función renal y formación de cálculos renales, especialmente en personas que ya tienen enfermedad renal crónica.
El cuarto riesgo es el trastorno digestivo. Beber bebidas con electrolitos concentrados o sin agua suficiente puede causar diarrea, hinchazón, calambres y molestias intestinales.
El jueves proviene de los ingredientes que lo acompañan, especialmente el azúcar y la cafeína. Muchas bebidas deportivas contienen altos niveles de azúcar, lo que contribuye al aumento de peso, caries y trastornos metabólicos si se consumen con regularidad. Algunos productos también complementan la cafeína en cantidades significativas, lo que puede causar palpitaciones e insomnio.
Finalmente, la hipertensión es un riesgo claro en personas sensibles a la sal o con hipertensión crónica. El alto contenido de sodio en las bebidas electrolíticas puede dificultar el control de la presión arterial.
Según la Dra. Heather Jones, experta en medicina deportiva en la Cleveland Clinic (EE. UU.), la suplementación electrolítica solo debe aplicarse en situaciones específicas: "Después de un entrenamiento de alta intensidad que dura más de una hora, cuando vomita, tiene diarrea, fiebre o suda mucho en un ambiente cálido y húmedo".
En condiciones de vida y ejercicio normales, el agua filtrada combinada con una dieta equilibrada ha proporcionado suficiente sodio, potasio, magnesio y calcio necesarios. Las frutas, las verduras, el yogur y las nueces son fuentes naturales seguras de electrolitos.
Los expertos recomiendan que las bebidas electrolíticas no se utilicen como bebidas diarias. Las personas con enfermedades cardiovasculares, renales o hipertensión deben consultar a un médico antes de usarlas.