Según la Dra. Bui Thi Thuy - Departamento de Exámenes y Asesoramiento Nutricional para Adultos, Instituto de Nutrición, muchas personas piensan que la presión arterial baja es mejor que la presión arterial alta. Sin embargo, esta no es una opinión correcta. Tanto la hipertensión como la presión arterial baja pueden causar complicaciones peligrosas si no se detectan y controlan a tiempo.
La hipertensión se determina cuando la presión arterial es de 140/90 mmHg o superior. Este es el principal factor de riesgo de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca e insuficiencia renal.
Lo preocupante es que muchas personas padecen la enfermedad pero no tienen síntomas claros. Cuando se detecta, la enfermedad suele haber progresado y dañado los órganos. Hoy en día, la hipertensión no solo se encuentra en los ancianos, sino que también aparece cada vez más en los jóvenes debido a una dieta rica en sal, alimentos procesados, poca actividad física y estrés frecuente.
La presión arterial baja es cuando el índice está por debajo de 90/60 mmHg. Los pacientes pueden experimentar síntomas como mareos, visión borrosa, fatiga, disminución de la concentración, incluso desmayos, lo que aumenta el riesgo de caídas o accidentes al conducir o trabajar en alturas.
Por lo tanto, la presión arterial baja no significa estar sano. Si la condición persiste o aparecen síntomas anormales, el paciente debe ser examinado para determinar la causa y recibir el tratamiento adecuado.
Para controlar la presión arterial, los expertos recomiendan: Comer de manera equilibrada, aumentar las verduras, frutas, cereales integrales y pescado; limitar los alimentos ricos en sal, azúcar, grasas saturadas, alimentos procesados, alcohol y tabaco.
Las personas con presión arterial baja necesitan comer suficientes comidas, beber suficiente agua, no saltarse el desayuno y pueden complementar con sal según las instrucciones del médico.
Mantén el ejercicio al menos 30 minutos al día, 5 días a la semana en formas como caminar, andar en bicicleta, nadar o yoga.
Duerma de 7 a 8 horas cada noche, limite las noches tardías y mantenga un espíritu relajado.
Hazte medir la presión arterial periódicamente en casa o hazte un chequeo médico según las indicaciones de tu médico para detectar cualquier anomalía a tiempo.
Se debe acudir a un centro médico si aparecen con frecuencia síntomas como dolor de cabeza, mareos, fatiga, mareos, desmayos o si la presión arterial se mide repetidamente y se detecta algo anormal. Las personas mayores y las personas con enfermedades cardiovasculares y diabetes deben someterse a controles de salud periódicos para prevenir complicaciones.