La grasa hepática a menudo se considera una enfermedad relacionada con el metabolismo, pero su efecto no solo se limita al hígado, sino que también afecta la fertilidad tanto en hombres como en mujeres.
Según la Dra. Gurpreet Batra, consultora sénior, especialista en reproducción y ginecología del Grupo Hospitalario Cloudnine, Ludhiana (India), la grasa hepática no alcohólica ocurre cuando la grasa se acumula en el hígado, a menudo relacionada con la obesidad, la resistencia a la insulina y una dieta irracional. Esta condición es cada vez más común en personas en edad reproductiva.
En las mujeres, la grasa hepática está estrechamente relacionada con el desequilibrio hormonal y los trastornos metabólicos. La resistencia a la insulina puede interrumpir la ovulación, lo que lleva a ciclos menstruales irregulares. Además, la inflamación prolongada de baja intensidad también puede afectar la calidad de los óvulos y la capacidad de inseminación.
El hígado graso también suele ir acompañado de síndrome de ovario poliquístico, una de las causas comunes de dificultad para concebir. Cuando estas dos afecciones coexisten, el riesgo de disminución de la fertilidad aumenta debido al impacto de las hormonas y la función ovárica.
En los hombres, el hígado graso también puede afectar la fertilidad a través de muchos mecanismos. Los trastornos metabólicos pueden reducir los niveles de testosterona. Al mismo tiempo, el estrés oxidativo puede afectar la calidad del esperma, incluida la movilidad y la morfología. Estos cambios reducen la fertilidad natural.
Además, la grasa hepática a menudo va acompañada de problemas como la obesidad, la diabetes, lo que aumenta los efectos negativos en el sistema reproductivo. Estos factores pueden afectar simultáneamente, dificultando la mejora de la fertilidad si no se interviene a tiempo.
El hígado graso puede mejorarse si se ajusta el estilo de vida. Controlar el peso, mantener una dieta equilibrada, aumentar la actividad física y controlar el azúcar en sangre puede ayudar a mejorar la función metabólica. Estos cambios pueden ayudar a restaurar la ovulación en las mujeres y mejorar la calidad del esperma en los hombres.
La grasa hepática no solo es una enfermedad hepática, sino que también puede afectar la fertilidad. La detección temprana y el cambio de estilo de vida juegan un papel importante en la protección de la salud reproductiva a largo plazo.