Sin embargo, los nutricionistas dicen que solo un pequeño cambio en la forma de elegir el tamaño del plato puede ayudar a controlar el peso de manera efectiva.
El cerebro suele evaluar la cantidad de comida basándose en la percepción visual. Al usar un plato grande, la porción de comida aumenta fácilmente sin que el usuario se dé cuenta. Por el contrario, un plato más pequeño hará que la cantidad de comida parezca más abundante, lo que ayudará a crear una sensación de saciedad y satisfacción con una porción menor.
Los estudios sobre el comportamiento alimentario también muestran que la "ilusión de Delboeuf", que es un fenómeno visual que hace que las personas evalúen erróneamente el tamaño o la cantidad de un objeto debido a la influencia de los círculos o el espacio que lo rodea, puede afectar la forma en que las personas estiman la cantidad de comida. La misma porción de comida, pero cuando se coloca en un plato grande, se verá menos que cuando se coloca en un plato pequeño. Esto hace que muchas personas inconscientemente tomen más comida y consuman más calorías de lo que realmente necesitan.
No solo se cambia el tamaño del plato, sino que los expertos también recomiendan aplicar el principio de "plato saludable". En consecuencia, la mitad del área del plato debe ser para verduras y frutas, una cuarta parte para cereales integrales y el resto son alimentos ricos en proteínas como pescado, carne magra, huevos o legumbres.
Controlar las porciones es una de las estrategias más sencillas pero efectivas para controlar el peso a largo plazo.
Además de elegir un plato adecuado, los expertos recomiendan comer despacio, limitar comer mientras se mira el teléfono o la televisión y priorizar los alimentos frescos y poco procesados. Estos hábitos simples pueden ayudar a reducir la ingesta de calorías sin crear una sensación de obligación o de ser demasiado exigente con la comida.