Sin embargo, los expertos advierten que comer mariscos incorrectamente puede aumentar el riesgo de alergias, intoxicación o afectar la salud en algunos grupos de personas.
Según la Asociación Americana del Corazón, los adultos deben comer mariscos unas 2 veces por semana para complementar el omega-3, lo que ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares. Los pescados grasos como el salmón, la caballa y las sardinas se consideran más beneficiosos para la salud cardiovascular que los platos procesados con mucha grasa.
Sin embargo, la gente no debe comer demasiados mariscos crudos o poco cocinados. Platos como ostras crudas, ensalada de pescado o sashimi pueden contener bacterias, parásitos que causan diarrea, dolor abdominal o intoxicación alimentaria, especialmente en personas con sistemas inmunitarios débiles, mujeres embarazadas y personas con enfermedades hepáticas.
Además, algunos tipos de mariscos con alto contenido de purinas como camarones, cangrejos, calamares, anchoas... pueden aumentar el ácido úrico en la sangre. Las personas con gota o ácido úrico alto deben comer en cantidades moderadas, y al mismo tiempo limitar el alcohol al consumir mariscos para evitar el inicio de un ataque agudo de gota.
Los expertos también recomiendan priorizar los mariscos frescos, de origen claro, procesados higiénicamente y evitar el abuso de platos demasiado salados o fritos con mucho aceite. Para las personas con antecedentes de alergia a los mariscos, es necesario ser cauteloso al comer y acudir al médico a tiempo si aparecen urticaria, dificultad para respirar o dolor abdominal después de las comidas.