Sin embargo, los expertos creen que los beneficios de la leche también dependen del tipo de leche, la cantidad utilizada y el estado de salud de cada persona.
Según el Sistema Médico Cleveland Clinic (EE. UU.), la leche proporciona muchos nutrientes importantes como proteínas, calcio, vitamina D y potasio, que ayudan a mantener huesos fuertes, apoyar los músculos y la actividad nerviosa. Para las personas mayores, complementar con suficiente calcio y vitamina D también ayuda a reducir el riesgo de osteoporosis y fracturas óseas con la edad.
Sin embargo, los expertos también señalan que no se debe abusar de la leche. Beber demasiado puede aumentar la ingesta de calorías y grasas saturadas, especialmente cuando se consumen leche con alto contenido de azúcar o leche entera. Esto puede afectar el peso y la salud cardiovascular si la dieta es desequilibrada.
Según la Escuela de Salud Pública de Harvard T.H. Chan (EE. UU.), no existe un nivel de consumo de leche fijo adecuado para todos. Algunas personas pueden experimentar intolerancia a la lactosa con síntomas como hinchazón, diarrea o indigestión después de beber leche. En este caso, se puede considerar usar leche sin lactosa o complementar la nutrición de otras fuentes como pescado, verduras y nueces.
Los expertos recomiendan priorizar la leche baja en azúcar, beberla en cantidades moderadas y combinarla con una dieta diversa, en lugar de considerar la leche como la única fuente de nutrición. Para las personas con enfermedad renal, diabetes o trastornos metabólicos, la elección del tipo de leche adecuado debe consultar la opinión de un médico o un nutricionista.