La hígado graso se ha considerado durante mucho tiempo una enfermedad asociada con el sobrepeso y la obesidad. Sin embargo, los médicos dicen que esta opinión no es del todo precisa, porque cada vez hay más casos de personas que no tienen sobrepeso y aún así se les diagnostica la enfermedad.
Según la American Liver Foundation, la enfermedad del hígado graso relacionada con el trastorno metabólico (MASLD) es una condición en la que la grasa acumulada en el hígado supera el 5% del peso hepático y no se debe a beber demasiado alcohol.
MASLD está estrechamente relacionado con factores como la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina, el colesterol alto, la presión arterial alta y una dieta poco saludable.
Aunque el sobrepeso es un factor de riesgo común, muchas personas con un peso normal aún pueden contraer la enfermedad. Esta condición se llama " hígado graso en personas delgadas". Los expertos creen que las causas pueden estar relacionadas con factores genéticos, alta grasa visceral, estilo de vida sedentario y una dieta rica en alimentos procesados.
Los expertos explican que una persona que parece delgada todavía puede acumular mucha grasa alrededor de los órganos internos. Este tipo de grasa tiene un gran impacto en el hígado y el proceso metabólico.
La grasa hepática suele progresar silenciosamente, con pocas manifestaciones notables en las primeras etapas. Algunas personas pueden sentir fatiga, hinchazón o malestar en la parte superior derecha del abdomen, pero la mayoría solo detecta la enfermedad cuando se realiza un chequeo médico periódico o una ecografía abdominal.
Si no se controla, MASLD puede progresar a hepatitis graso, causando fibrosis, cirrosis, insuficiencia hepática y aumentando el riesgo de cáncer de hígado.
Según la Fundación American Liver, alrededor del 25% de la población mundial padece MASLD, lo que la convierte en la enfermedad hepática más común en la actualidad.
Los médicos recomiendan que incluso las personas que no tienen sobrepeso deben controlar periódicamente las enzimas hepáticas, los lípidos en sangre y el azúcar en sangre, especialmente si tienen antecedentes familiares de enfermedades metabólicas.
Mantener una dieta equilibrada, limitar el azúcar y los alimentos procesados, y hacer ejercicio regularmente son medidas importantes para proteger el hígado.