Según expertos chinos, este tratamiento puede hacer que los pacientes ignoren la causa real, e incluso aumentar la carga sobre el hígado.
El Dr. Zhang Jingjing, subdirector del Departamento de Enfermedades hepáticas, Centro Médico No. 5, Hospital General del Ejército Popular de Liberación de China, dijo que el hígado se compara con un "órgano silencioso", porque las enfermedades en la etapa temprana generalmente no causan síntomas claros. Por lo tanto, no se puede confiar en que el cuerpo no tenga signos anormales para evaluar si el hígado está sano.
En particular, los expertos advierten que algunas personas tienen la costumbre de usar "pesticidas para la protección hepática" o suplementos dietéticos a pesar de que la función hepática no ha sido determinada como problemática. Para las personas con función hepática normal, el uso indiscriminado de estos productos no solo no necesariamente trae beneficios, sino que también puede aumentar la carga metabólica del hígado, incluso causar daño hepático debido a los medicamentos.
Las enzimas hepáticas elevadas no son una enfermedad específica. Esto puede ser una señal de que las células hepáticas están dañadas o que el hígado está sufriendo el impacto de muchas causas diferentes. En algunos casos, esta afección está relacionada con hígado graso, hepatitis viral, alcohol, drogas o enfermedades metabólicas.
Los expertos en hepatopatología también señalan que, al detectar una función hepática anormal, los pacientes deben buscar la causa en lugar de centrarse únicamente en la "baja de enzimas hepáticas". Para la enfermedad del hígado graso, cambiar la dieta, aumentar la actividad física y controlar el peso son medidas importantes. Los pacientes no deben usar arbitrariamente productos para proteger el hígado o té "fresco para el hígado".
Entre ellos, la grasa hepática relacionada con el metabolismo es cada vez más preocupante. El sobrepeso, la obesidad, la falta de ejercicio, una dieta alta en azúcar y grasas pueden aumentar el riesgo de acumulación de grasa en el hígado. Los expertos dicen que si no se interviene, la grasa hepática puede progresar a hepatitis, fibrosis, cirrosis e incluso cáncer de hígado en algunas personas.
Además, no beber alcohol no significa que esté seguro de no tener enfermedad hepática. Según el Dr. Truong Tinh Tinh, la grasa hepática no alcohólica, la hepatitis viral y algunas enfermedades hepáticas autoinmunes también pueden ocurrir en personas que no beben alcohol.
Por lo tanto, cuando los resultados de las pruebas muestran enzimas hepáticas elevadas, los pacientes deben hablar con su médico para evaluar los indicadores relacionados y encontrar la causa. No deben automedicarse con medicamentos "frescos para el hígado", tónicos hepáticos o productos herbales basados únicamente en la publicidad.
En particular, si las enzimas hepáticas aumentan durante mucho tiempo o se acompañan de síntomas como ictericia, ojos amarillos, fatiga prolongada, dolor o opresión abdominal, los pacientes necesitan ser examinados temprano. El cribado proactivo y el seguimiento de la salud hepática son más importantes que esperar a que aparezcan los síntomas para ir al médico.