El momento de comer fruta es muy importante. Lo mejor es comer fruta entre comidas, como alrededor de las 10 de la mañana o las 3 de la tarde, para reducir la sensación de hambre y limitar la fluctuación del azúcar en sangre. Si comes después de las comidas principales, debes esperar aproximadamente 1-2 horas y comer solo en cantidades moderadas.
Se deben priorizar las frutas bajas en azúcar y ricas en fibra como manzanas, peras, kiwis, arándanos, fresas o pomelos. La cantidad adecuada es de unos 200-350 gramos al día, equivalente a un puño grande.
Dependiendo de su estado de salud, cada persona debe elegir la fruta adecuada. Las personas con diabetes deben elegir frutas con un índice glucémico (IG) bajo y controlar su ingesta de alimentos. Las personas con problemas de estómago deben limitar las frutas demasiado ácidas o comer frutas frías con el estómago vacío.
Aunque son buenas para la salud, las frutas no deben comerse arbitrariamente ni en cantidades excesivas. Comer frutas en el momento adecuado, del tipo adecuado y en la cantidad adecuada ayudará al cuerpo a absorber los nutrientes de manera más efectiva, al tiempo que apoya el sistema digestivo, estabiliza el azúcar en sangre y controla el peso.