Sin embargo, no todo el mundo sabe cómo hervir los huevos correctamente para conservar los nutrientes y ayudar a que los huevos se pelaran fácilmente después de cocinarlos.
Según los expertos en nutrición, uno de los consejos sencillos es no poner los huevos en agua hirviendo desde el principio. En su lugar, debes poner los huevos en una olla con agua fría y luego calentarlos lentamente. Este método ayuda a que los huevos cocinen uniformemente, limita las grietas de la cáscara y mantiene la estructura proteica interior.
Otro truco que muchos chefs aplican es añadir un poco de sal o vinagre al agua hirviendo. Esto ayuda a que las claras se solidifiquen más rápido si los huevos se agrietan y también apoya el proceso de pelado después de hervir.
Según Jessica Cording, nutricionista en Estados Unidos, el tiempo para hervir los huevos también juega un papel importante. Hervir los huevos durante demasiado tiempo no solo hace que las yemas de los huevos se vuelvan de color verde grisáceo, sino que también puede reducir la calidad nutricional y hacer que los huevos estén más secos. Los expertos suelen recomendar hervir los huevos durante unos 9-10 minutos para alcanzar la cocción completa pero mantener la suavidad.
Después de que los huevos estén cocidos, deben remojarse inmediatamente en agua fría o hielo durante unos minutos. El cambio repentino de temperatura ayuda a que la membrana entre la cáscara y la clara se separe fácilmente, lo que hará que los huevos se peguen más rápido y bonito.