Sin embargo, muchas personas experimentan que los frijoles tardan en ablandarse o se desmenuzan al cocinar. Según los chefs, con solo aplicar algunos consejos sencillos, puedes acortar el tiempo de cocción y mantener los frijoles intactos.
Antes de cocinar, se deben quitar las semillas magras y las semillas de gusano y luego lavarlas. Luego, remojar los frijoles en agua durante 6-8 horas o durante la noche. La remojo ayuda a que los frijoles absorban agua, acorten el tiempo de cocción y ayuden a que se cocinen uniformemente. Si es necesario cocinar apresuradamente, se pueden remojar los frijoles en agua tibia durante aproximadamente 1-2 horas.
Al cocinar, debes poner los frijoles en agua fría desde el principio y cocinar a fuego medio. No debes añadir azúcar demasiado pronto porque el azúcar puede endurecer la cáscara de los frijoles, lo que hace que los frijoles duren más. Lo mejor es agregar azúcar solo cuando los frijoles estén blandos.
Otro consejo es no remover demasiado durante la cocción. Remojar continuamente hace que la cáscara se desprenda fácilmente, los frijoles se aplasten y el agua de cocción se vuelva turbia. Si usas una olla a presión, solo necesitas cocinar durante unos 15-20 minutos después de que la olla esté al vapor, los frijoles estarán blandos pero aún mantendrán su forma.
Solo se debe añadir una pequeña cantidad de sal cuando los frijoles estén casi cocidos para que el plato sea más sabroso sin afectar el proceso de ablandamiento de las semillas. Después de cocinar, se pueden incubar los frijoles en la olla durante otros 10-15 minutos para que las semillas se cocinen uniformemente, estén más mantecosas y fragantes.
Con estos sencillos consejos, los frijoles negros madurarán rápidamente, mantendrán las semillas, tendrán un sabor mantecoso natural y son adecuados para cocinar postres, bebidas o preparar platos nutritivos diarios.