Proteína de alta calidad
Platos como el pechuga de pollo hervida o el pescado al vapor pueden ser sencillos, pero proporcionan una fuente de proteínas de alta calidad que ayuda a regenerar y reparar las células hepáticas. Cada día, solo una porción equivalente a la palma de la mano, combinada con huevos y productos de soja, ayudará a metabolizar las grasas de manera más efectiva que ayunar o hacer dieta extrema.
Verduras, frutas multicolores
Los pigmentos naturales en los alimentos brindan grandes beneficios para el hígado, las antocianinas en el repollo morado, el betacaroteno en las zanahorias o los compuestos de azufre en el brócoli tienen efectos antioxidantes. Mantener el hábito de comer una variedad de verduras con muchos colores todos los días ayuda a proteger las células hepáticas de los agentes nocivos.
Buenas grasas
Las grasas insaturadas del aguacate y las nueces juegan un papel positivo en la regulación del metabolismo. Cuando el cuerpo recibe suficientes grasas buenas, la tendencia a almacenar grasas malas disminuirá. Una pequeña cantidad de nueces al día puede aportar mejores beneficios que reducir completamente las grasas en la dieta.