Los trastornos tiroideas y la diabetes son dos enfermedades endocrinas comunes, que suelen aparecer simultáneamente y pueden afectarse mutuamente. La tiroides controla el metabolismo a través de las hormonas, mientras que la diabetes está relacionada con la capacidad de regular el azúcar en sangre. Cuando ambos ocurren, el control de la salud se vuelve más complejo.
Según el Dr. Jayaditya Ghosh, endocrinólogo del Hospital Yashoda, Hyderabad (India), comprender la conexión entre estas dos enfermedades ayuda a controlar los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones.
Las hormonas tiroideas juegan un papel en la regulación del metabolismo de la glucosa. Cuando la función tiroidea cambia, también se ve afectada la forma en que el cuerpo usa el azúcar. Por el contrario, la diabetes prolongada puede alterar el equilibrio hormonal y afectar la actividad de la tiroides.
En personas con hipertiroidismo, el metabolismo aumenta, lo que hace que el azúcar en sangre aumente fácilmente y la resistencia a la insulina empeore. Mientras tanto, la hipotiroidismo ralentiza el metabolismo, lo que puede causar hipoglucemia o cambiar la forma en que el cuerpo procesa la insulina. Esto dificulta el control del azúcar en sangre.
El Dr. Ghosh dijo que la diabetes también aumenta el riesgo de trastornos de la tiroides. En la diabetes tipo 1, los factores autoinmunes hacen que los pacientes sean propensos a la tiroides de Hashimoto o la enfermedad de Graves. Con la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina y los trastornos metabólicos prolongados pueden afectar la función tiroidea.
Las dos enfermedades también tienen muchos factores de riesgo comunes como la obesidad, el envejecimiento, los antecedentes familiares y el estilo de vida sedentario, lo que explica por qué suelen aparecer juntas.
Los síntomas de las dos enfermedades pueden ser repetitivos, como fatiga prolongada, cambios de peso, trastornos del estado de ánimo, latidos cardíacos irregulares o dificultad para concentrarse. Los pacientes también pueden experimentar fluctuaciones del azúcar en sangre a pesar de haber sido tratados.
Cuando se contrae simultáneamente, aumenta el riesgo de complicaciones, incluyendo dificultad para controlar el azúcar en sangre, enfermedades cardiovasculares, trastornos del colesterol, daño nervioso y renal. El desequilibrio hormonal prolongado también ejerce presión sobre muchos órganos.
La gestión debe controlar simultáneamente tanto la función tiroidea como el azúcar en sangre. Los pacientes deben hacerse pruebas periódicas, ajustar los medicamentos según las instrucciones, mantener una dieta saludable, hacer ejercicio regularmente y controlar el peso.
Las personas con diabetes deben revisarse la tiroides cuando haya signos como fatiga prolongada, cambios de peso, piel seca, cabello fino, latidos cardíacos irregulares o fluctuaciones del azúcar en sangre difíciles de controlar. La detección temprana ayuda a un tratamiento más eficaz y limita las complicaciones.