El Hospital General Regional de Thu Duc dijo que acaba de recibir a una paciente de 63 años (residente en el barrio de Dong Hoa, Ciudad Ho Chi Minh) ingresada con síntomas de vómitos de sangre roja con hematomas acompañadas de mareos y mucha fatiga. La paciente tenía antecedentes de diabetes, presión arterial alta, trastornos lipídicos y usaba analgésicos con frecuencia debido a enfermedades articulares.
Al ingresar en el hospital, el estado del paciente se estabilizó temporalmente con presión arterial 100/60 mmHg, pulso 89 latidos/minuto, todavía consciente, dolor epigástrico. Se realizó una endoscopia de estómago de emergencia pero no se detectó ningún punto de sangrado. Ante la situación anormal, los médicos indicaron una tomografía computarizada de los vasos sanguíneos abdominales.
Los resultados mostraron que el paciente tenía un aneurisma aórtico abdominal en forma de saco justo debajo de la arteria renal. Solo después de un corto tiempo, la condición progresó rápidamente: piel pálida, mucosas pálidas, heces rojas brillantes, pulso aumentado 116 veces/minuto, presión arterial bajada a 80/40 mmHg, signos de shock hemorrágico.
Al identificar la posibilidad de una fístula aórtica y duodenal, una complicación rara pero extremadamente peligrosa, el equipo se reunió urgentemente y llevó al paciente al quirófano. Durante la cirugía, los médicos determinaron que el aneurisma se había roto y se había conectado al segmento D3 duodenal, causando hemorragia gastrointestinal masiva. El paciente fue suturado por el agujero y el segmento de la aorta fue reemplazado con un trasplante artificial.
La cirugía duró casi 7 horas, realizada por el equipo de Cirugía Torácica - Vascular en coordinación con Anestesiología y Reanimación. Después de la cirugía, el paciente fue monitoreado activamente y ahora está consciente, su salud es estable y se espera que sea dado de alta pronto.
Según el Dr. Du Minh Nga - Departamento de Urología Torácica - Hospital General Regional de Thu Duc, la fístula aórtica y duodenal es una complicación muy rara del aneurisma aórtico abdominal, pero tiene una alta tasa de mortalidad. En particular, la enfermedad puede comenzar con un episodio de hemorragia leve, una señal de advertencia antes de progresar a una hemorragia masiva. En muchos casos, la gastroenterología no detecta la causa, mientras que la tomografía computarizada de los vasos sanguíneos juega un papel clave en el diagnóstico.
A partir de este caso, los médicos recomiendan que las personas mayores con enfermedades cardiovasculares subyacentes, cuando aparezcan vómitos de sangre o heces con sangre, deben acudir inmediatamente a un centro médico, no deben ser subjetivas. El diagnóstico temprano, la coordinación multidisciplinaria y la intervención oportuna son factores decisivos para ayudar a salvar la vida del paciente.