La alta humedad dificulta que el cuerpo reconozca la deshidratación.
Muchas personas creen que el riesgo de deshidratación solo aparece en los días calurosos. Sin embargo, los expertos advierten que esta situación aún puede ocurrir durante la temporada de lluvias porque el mecanismo de regulación del cuerpo se ve afectado por la alta humedad del aire.
Cuando el clima se vuelve más fresco, la sensación de sed suele disminuir significativamente. Esto hace que muchas personas reduzcan involuntariamente su ingesta diaria de agua, aunque el cuerpo siga perdiendo agua continuamente a través de la piel, la respiración y la orina.
La alta humedad también reduce la capacidad de evaporación del sudor. Debido a que no sienten claramente el sudoración, muchas personas piensan erróneamente que el cuerpo no se deshidrata. De hecho, el proceso de excreción de líquidos todavía ocurre normalmente, incluso aumenta si se realiza actividad al aire libre o ejercicio prolongado.
Además, el hábito de usar té, café o bebidas calientes en días lluviosos también hace que la cantidad de agua filtrada suplementada disminuya, lo que aumenta el riesgo de escasez de agua que no es fácil de reconocer.
La deshidratación leve también puede afectar la salud.
Según el profesor Lawrence Armstrong, experto en fisiología de la Universidad de Connecticut (EE. UU.), incluso si el cuerpo pierde alrededor del 2% de agua en comparación con el peso corporal, puede afectar la capacidad de concentración, la memoria a corto plazo y el rendimiento laboral.
Los primeros signos de deshidratación suelen incluir sequedad de boca, labios secos, orina oscura, fatiga, dolor de cabeza o mareos al cambiar de postura. Debido a que los síntomas aparecen gradualmente, muchas personas los ignoran o los confunden fácilmente con estrés y falta de sueño.
Si se prolonga, la deshidratación puede aumentar la presión sobre los riñones, afectar la función excretora y aumentar el riesgo de formación de cálculos renales o infecciones del tracto urinario.
Los expertos recomiendan que los adultos mantengan el hábito de beber agua regularmente durante el día en lugar de solo beber cuando sientan sed. Además del agua filtrada, las fuentes de suplementos de agua como el agua de coco, la leche, la sopa o las frutas ricas en agua también contribuyen a satisfacer las necesidades de líquidos del cuerpo.
En la temporada de lluvias, beber suficiente agua de forma proactiva sigue siendo una de las medidas sencillas pero eficaces para proteger la salud y mantener la actividad normal del cuerpo.