En la mañana del 11 de febrero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. anunció un nuevo documento legal. Esta decisión ajusta el alcance de las sanciones, permitiendo restablecer el flujo de equipos y tecnología importantes que han sido interrumpidos durante mucho tiempo.
Según el contenido de la licencia, el gobierno de Estados Unidos autoriza a las empresas a realizar la exportación, reexportación de bienes, tecnología, software y la prestación de servicios técnicos relacionados.
El alcance de la aplicación incluye actividades de exploración, desarrollo de proyectos y producción de petróleo crudo y gas natural en territorio venezolano. Esto se considera un movimiento de flexibilización significativo, creando condiciones para que la industria energética de este país acceda a las soluciones técnicas necesarias para mantener y expandir la producción.
Además del sector energético, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos también emitió regulaciones de exención de sanciones para las operaciones de infraestructura de transporte.
Se permitirá realizar transacciones relacionadas con el mantenimiento, reparación y mantenimiento del funcionamiento del sistema portuario y aeroportuario en Venezuela. Esta regulación tiene como objetivo garantizar la continuidad de la cadena de suministro logístico, sirviendo directamente a la importación y exportación de mercancías y al transporte de petróleo y gas.
Los analistas evalúan que esta decisión afectará directamente la capacidad de producción de la Corporación Nacional de Petróleo de Venezuela (PDVSA). En los últimos años, la infraestructura minera de Venezuela se ha deteriorado gravemente debido a la falta de repuestos y tecnología de mantenimiento de Occidente.
La reanudación de la concesión de licencias de exportación de tecnología por parte de Estados Unidos ayudará a Venezuela a superar los problemas técnicos en la plataforma de perforación y la refinería de petróleo, restaurando así gradualmente la producción minera.
Esta medida de Washington se produce en un contexto en el que el mercado energético mundial está experimentando muchas fluctuaciones y la necesidad de diversificar los suministros de petróleo crudo es cada vez más urgente. Se espera que la apertura de operaciones para la industria del petróleo y el gas y el puerto marítimo de Caracas ayude a estabilizar el suministro y sienta las bases para los próximos pasos diplomáticos entre los dos países.
Sin embargo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos también señaló que estas licencias pueden ser revocadas o modificadas dependiendo de la situación real y los compromisos políticos del gobierno venezolano.