Según Xinhua, París se ha tambaleado por debajo de temperaturas de casi 40°C durante la semana pasada, cuando las alertas rojas de calor extremo cubrieron la mayor parte de Francia.
El calor del verano en Francia rara vez es tan intenso, y el sistema de vivienda del país lo refleja. Según datos de la Agencia de Transformación Ecológica, solo alrededor del 24% de las viviendas francesas estarán equipadas con aire acondicionado en 2025. La mayoría de los hogares todavía dependen de ventiladores, persianas y ventilación para refrigerarse. Los edificios antiguos, los apartamentos de la azotea y las instalaciones públicas como escuelas, hospitales y residencias de ancianos son particularmente vulnerables cuando las temperaturas se disparan.
La ola de calor de este año se ha extendido por todos los servicios esenciales. La unidad operadora de la red eléctrica francesa dijo que las altas temperaturas prolongadas están tensando las líneas de transmisión y aumentando el riesgo de daños a los equipos. Hasta el viernes por la mañana, alrededor de 50.000 usuarios habían perdido energía. En París, algunas líneas de metro y tranvía han dejado de funcionar o han reducido la frecuencia.
Sin embargo, lo que reveló la ola de calor es aún más profundo que las debilidades de infraestructura, cuya raíz radica en la escasez crónica de inversión pública. El Fondo Verde de Francia, lanzado en 2023 con un presupuesto inicial de 1.500 millones de euros para financiar proyectos de adaptación climática, se ha reducido a solo 837 millones de euros en el proyecto de ley financiera de 2026. La Sra. Monique Barbut, Ministra de Transformación Ecológica, reconoció que los fondos existentes tardarán mucho en satisfacer las necesidades reales.
En este contexto, el gobierno se inclina por depender de las herramientas políticas disponibles, los subsidios específicos y la participación de los gobiernos locales, en lugar de aumentar drásticamente el gasto público. El primer ministro francés, Sebastien Lecornu, anunció recientemente 100 millones de euros para instalar equipos de refrigeración en los hospitales.
Esa cautela proviene de cifras frías. La deuda pública de Francia se situó en 3,54 billones de euros a finales del primer trimestre de 2026, equivalente al 117,5% del PIB, un aumento de 75,6 billones de euros en comparación con el trimestre anterior, según Insee, Instituto Nacional de Estadística. Aunque el déficit se redujo al 5,1% del PIB en 2025, esta cifra sigue siendo mucho más alta que el umbral del 3% de la UE. Los costos de endeudamiento también están aumentando, con pagos de intereses que se espera que se disparen a 77,4 billones de euros en 2026.
Las pérdidas económicas de las continuas olas de calor de verano han atraído la atención en Francia en los últimos años. Un informe publicado en mayo por la compañía de seguros de crédito Allianz Trade advirtió que Francia podría perder hasta 240 mil millones de dólares en los próximos 5 años si el calor se vuelve más frecuente.
El informe destaca que la productividad laboral es la primera víctima, cuando la temperatura supera los 30°C, la eficiencia laboral disminuye significativamente. Allianz Trade estima que para 2030, la ola de calor extremo podría reducir los ingresos fiscales anuales de Francia en aproximadamente un 1,8%, equivalentes a unos 10 mil millones de euros al año.