Haz videollamadas a través de aplicaciones especializadas
En el Reino Unido, el sistema penitenciario permite a los presos realizar videollamadas con sus familias a través de aplicaciones especializadas. Cada llamada puede durar un máximo de 60 minutos y un máximo de 4 familiares pueden participar al mismo tiempo. Los participantes deben estar en la lista aprobada por la prisión y proporcionar documentos de verificación de identidad antes de que se realice la llamada.
Según las regulaciones, cada preso en el Reino Unido suele realizar dos videollamadas de 30 minutos o una llamada de 60 minutos al mes, y la prisión puede permitir más llamadas si hay razones humanitarias o por salud mental.
Este sistema se implementó ampliamente desde la pandemia de COVID-19 y rápidamente se convirtió en una herramienta importante para ayudar a mantener las relaciones familiares de los presos. Según el Ministerio de Justicia británico, se realizaron más de 90.000 videollamadas en el período inicial de implementación, lo que ayudó a muchos presos a ver a sus hijos o seres queridos incluso a una gran distancia.
Contacto por teléfono y dispositivos digitales
Además de las videollamadas, muchos países también amplían el derecho a la comunicación por teléfono o dispositivos digitales en las prisiones.
En el estado de Illinois (EE. UU.), un programa piloto permite a cada preso realizar unos 775 minutos de llamadas gratuitas al mes, lo que equivale a unas 13 horas, para mejorar el contacto con la familia y apoyar la reintegración social después de la liberación.
Algunos sistemas penitenciarios en Estados Unidos y Europa también están implementando dispositivos de tabletas internas, que permiten a los presos enviar mensajes de texto, hacer llamadas telefónicas o realizar videollamadas con sus familiares a través de redes internas estrictamente controladas. Estos dispositivos no permiten el acceso libre a Internet, sino que solo funcionan dentro del sistema de comunicación privado de la prisión para garantizar la seguridad.
Combinar visitas directas y en línea
En muchos países como Irlanda o Australia, las videollamadas se consideran una solución adicional para las visitas directas. Cuando los familiares están lejos o la prisión limita el número de visitantes, la prisión organiza salas de videollamadas para que los presos puedan hablar con sus familias. Estas llamadas suelen ser supervisadas de forma remota por los funcionarios de la prisión para garantizar el cumplimiento de las normas.
Los estudios de reforma en Europa también muestran que mantener el contacto con la familia ayuda a mejorar la salud mental de los presos y reduce el riesgo de reincidencia después de salir de prisión. En una encuesta en el Reino Unido, alrededor del 97% de los presos dijeron que las videollamadas tienen un impacto positivo en su espíritu.
Tendencia humana en la gestión penitenciaria
En general, muchos países están pasando gradualmente de un modelo de gestión puramente penitenciaria a un modelo de reforma y reintegración social. Entre ellos, mantener la conexión entre los presos y sus familias se considera un factor importante para ayudar a reducir la tensión psicológica, limitar los comportamientos que violan las normas y aumentar la capacidad de reintegración comunitaria.
En ese contexto, la propuesta de permitir que los presos en Vietnam se comuniquen con sus familias por videollamada se considera un paso adelante en línea con la tendencia de la gestión penitenciaria moderna en el mundo. Si se implementa eficazmente, este sistema no solo ayudará a los presos a mantener lazos con sus familias, sino que también contribuirá a apoyar el proceso de reforma y reintegración social después de cumplir la sentencia.