El 29 de enero, el Secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, hizo declaraciones contundentes sobre la postura militar de Estados Unidos. En el contexto de la volátil situación geopolítica de Oriente Medio, el jefe del Pentágono envió un mensaje inconfundible a Teherán: El ejército estadounidense es una herramienta para ejecutar la voluntad del Presidente.
Al comienzo de su discurso, Hegseth enfatizó que la tarea central del nuevo gobierno es restaurar el respeto y el miedo de los oponentes. "Estamos reconstruyendo la forma en que los enemigos ven a Estados Unidos", dijo.
Desde el punto de vista del Pentágono, la suavidad en el pasado puede haber sido vista como una debilidad, y ahora es el momento de cambiar esa percepción con el poder real.
El punto central de la discusión giró en torno al tema nuclear iraní, una de las "líneas rojas" que el presidente Donald Trump había trazado. El Sr. Hegseth reiteró el firme compromiso del Sr. Trump: "Cuando el presidente Trump dice que no aceptaremos un Irán nuclear, eso significa que no tendrán bombas nucleares. Él está realmente serio al respecto".
La declaración del Ministro de Guerra no se detiene solo en la presión diplomática. Afirmó que el ejército está preparado para escenarios de escalada si Irán excede los límites.
El problema con Irán ahora mismo es asegurarse de que entiendan que tienen opciones para llegar a un acuerdo. No deberían perseguir la capacidad nuclear", advirtió Hegseth.
Lo más notable es el compromiso del ejército con el cumplimiento absoluto de las órdenes del Comandante en Jefe. El Sr. Hegseth utilizó la frase "Departamento de Guerra" para enfatizar la función de combate: "Estaremos preparados para hacer cualquier cosa que el Presidente espere del Departamento de Guerra".
Esta declaración fue evaluada por observadores militares como una advertencia directa, implícitamente que Estados Unidos no descarta ninguna opción, incluidas las operaciones militares preventivas.
En el contexto de que Estados Unidos está reestructurando su estrategia de seguridad nacional, Irán se está convirtiendo en la mayor prueba del compromiso de "paz a través del poder" de la administración del presidente Trump.