Según The Wall Street Journal (WSJ) del 5 de marzo, el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) está discutiendo la posibilidad de imponer un embargo de activos a Irán.
Si se implementa la decisión, la capacidad de la República Islámica para acceder a fuertes fuentes de divisas y redes comerciales globales se verá gravemente limitada.
Los EAU han sido durante mucho tiempo la "puerta de entrada" financiera y comercial más importante de Irán en la región, por lo tanto, una orden de congelación de activos de Abu Dhabi sería un duro golpe para la economía ya agotada de Teherán.
La fuente del WSJ mencionó que funcionarios de los EAU habían informado en secreto a la parte iraní sobre la posibilidad de aplicar estas medidas. Esto se considera una valiosa advertencia en el contexto de la escalada vertiginosa del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán en Oriente Medio.
Los analistas señalan que si los activos de Irán en centros financieros como Dubái son bloqueados, las actividades de importación y exportación y las transacciones de divisas de Teherán estarán casi paralizadas. Esto no solo elevará la inflación en Irán a niveles incontrolables, sino que también debilitará la capacidad de financiación de las operaciones militares del país.
Actualmente, el gobierno iraní no ha dado una respuesta oficial a la información anterior, pero los mercados financieros regionales están siguiendo de cerca cada movimiento de Abu Dhabi, considerado un "punto de referencia" para la estabilidad económica de toda la región del Golfo.
La ruptura en las relaciones económicas entre los EAU e Irán marca un importante punto de inflexión geopolítico. Muestra que el cerco de sanciones alrededor de Teherán se está cerrando desde los propios países vecinos, en lugar de solo desde Occidente.
Si la orden de congelación de activos entra en vigor oficialmente, el mapa comercial de Oriente Medio tendrá que ser redibujado, y Irán caerá en una situación de aislamiento financiero sin precedentes en la historia moderna.