El 4 de febrero, el centro internacional de custodia de valores Euroclear (con sede en Bruselas, Bélgica) publicó un informe financiero detallado, revelando un enorme flujo de dinero que fluye hacia Ucrania.
Según un anuncio oficial, esta organización transferirá al gobierno de Kiev un total de unos 3.600 millones de dólares (equivalentes a 3.300 millones de euros) en el marco del año fiscal 2025. Esta es la cantidad extraída de las ganancias récord de unos 5.400 millones de dólares que Euroclear obtuvo gracias a la reinversión de activos de soberanía rusa que están atrapados aquí debido a las sanciones.
Con respecto a la hoja de ruta de desembolso, Euroclear dijo que este flujo de dinero no se transfiere de una vez, sino que se divide en fases para adaptarse a los complejos procedimientos legales de la Unión Europea (UE).
El primer tramo de desembolso por valor de más de 1.700 millones de dólares se transfirió silenciosamente a las cuentas de Ucrania en julio de 2025. Se espera que el resto de este paquete de ayuda complete los trámites y llegue a Kiev a principios de 2026.
Sin embargo, el informe también aclara un detalle importante que hace que la cantidad real recibida por Ucrania sea inferior a los beneficios totales generados. Ese es el mecanismo fiscal del país anfitrión.
El gobierno belga aplica un impuesto especial sobre la renta corporativa a estos "beneficios extraordinarios". En consecuencia, alrededor del 30% de los intereses totales generados por los activos rusos se retendrán para ser ingresados en el presupuesto nacional belga, en lugar de transferirse por completo a Ucrania.
Esta medida se produce en un contexto en el que los países occidentales, liderados por el G7 y la UE, han acordado utilizar las ganancias de los activos congelados de Rusia para ayudar a Ucrania, en lugar de confiscar directamente la parte de los activos originales, un paso considerado demasiado arriesgado en términos legales y financieros internacionales.
Actualmente, Euroclear es el lugar que posee la mayor parte de los aproximadamente 300 mil millones de dólares en activos del Banco Central de Rusia congelados en Occidente después de que estalló el conflicto en 2022. El hecho de que las enormes ganancias generadas por estos activos inactivos se transfieran a un oponente militar ruso es un tema de gran controversia.
Por parte de Moscú, la reacción del Kremlin siempre fue muy dura. Funcionarios rusos, incluidos el portavoz Dmitry Peskov y el ministro de Relaciones Exteriores Sergey Lavrov, advirtieron repetidamente que cualquier acción destinada a transferir activos o ganancias de los activos rusos es un acto moderno de "robo" y "piratería".
Moscú declaró que esto viola gravemente los principios básicos del derecho internacional sobre la inmunidad soberana y amenaza con destruir la confianza en el sistema financiero occidental. Rusia también dejó abierta la posibilidad de tomar medidas de represalia correspondientes dirigidas a los activos de las empresas occidentales que aún están atrapadas en Rusia.