Según la Fundación Carnegie, incluso antes de que las tensiones en Oriente Medio aumentaran, Rusia había aumentado el apoyo militar a Irán con muchas armas y equipos nuevos. Según fuentes internacionales, Moscú y Teherán acaban de firmar otro acuerdo por valor de unos 500 millones de euros para que Rusia suministre el sistema de defensa aérea portátil 9K333 Verba.
Este es un tipo de misil antiaéreo portátil capaz de derribar aviones, helicópteros o misiles de crucero de baja altitud. Sin embargo, los analistas creen que el impacto de esta operación en la guerra de Oriente Medio actual puede no ser tan grande como mucha gente piensa.
El sistema Verba está diseñado principalmente para hacer frente a objetivos voladores a baja altitud y a distancias relativamente cortas. Eso significa que solo son efectivos cuando el objetivo vuela directamente sobre territorio iraní.
Mientras tanto, las campañas de ataques aéreos de Estados Unidos e Israel a menudo se llevan a cabo de manera completamente diferente. En muchos ataques, los misiles se lanzan desde el espacio aéreo de los países vecinos, especialmente desde el área de Irak, para evitar el riesgo de represalias.
Los bombarderos furtivos Northrop B-2 Spirit que participaron en ataques contra instalaciones nucleares iraníes también volaron a una altitud fuera del alcance de muchos sistemas de defensa aérea. Por lo tanto, incluso las armas más avanzadas como el Verba son difíciles de interceptar.
En otras palabras, el tipo de arma que Rusia suministra a Irán no está diseñado para enfrentarse directamente a las operaciones de ataques aéreos de largo alcance de Estados Unidos e Israel.
Según muchos expertos militares, los sistemas Verba podrían ser más útiles en otros escenarios, como ser transferidos a las fuerzas proiraníes en Oriente Medio, donde podrían acercarse a las bases militares estadounidenses.
Sin embargo, incluso en ese caso, la mayor amenaza para las bases occidentales sigue siendo el avión no tripulado, el tipo de UAV iraní que se ha desarrollado fuertemente durante muchos años.
Algunos analistas opinan que Rusia eligió vender Verba a Irán también porque este tipo de arma no es demasiado necesaria en el campo de batalla de Ucrania, donde Moscú se enfrenta a ataques de UAV a gran escala.
Sin embargo, este acuerdo todavía refleja la tendencia de una cooperación militar cada vez más estrecha entre los dos países que están bajo mucha presión de Occidente.
En los últimos años, Irán ha recibido muchos equipos militares rusos. En 2023, Teherán recibió aviones de entrenamiento Yak-130, utilizados para entrenar pilotos para cazas de nueva generación.
También se dice que Rusia ha firmado un contrato para suministrar 48 cazas Sukhoi Su-35 a Irán en el período 2026-2028. Evidencia reciente muestra que Teherán también posee varios helicópteros de ataque Mil Mi-28.
La aparición de equipos rusos en Irán a menudo se detecta a través de imágenes o videos en las redes sociales, en lugar de anuncios oficiales. Esto muestra que una parte significativa de la cooperación militar entre los dos países se mantiene en secreto.
El hecho de que Rusia siga suministrando armas a Irán demuestra que Moscú sigue considerando a Teherán como un socio estratégico a largo plazo. Si las condiciones lo permiten en el futuro, la escala de la cooperación militar entre los dos países podría ampliarse aún más.
Sin embargo, el 5 de marzo, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que en el conflicto actual, Rusia no ha recibido ninguna solicitud de apoyo, incluido el suministro de armas, de Irán.