El crecimiento de los ingresos y la "gran batalla" de taquilla
Proyectos como "Thỏ ơi" de Trấn Thành o "Nhà ba tôi một phòng" de Trường Giang no solo compiten en ingresos, sino que también representan dos enfoques diferentes: el entretenimiento público y la explotación de historias familiares cercanas.
Inmediatamente después del Tet, el mercado se "calienta" inmediatamente con la temporada de películas del 30 de abril, un momento considerado la nueva "gran batalla" del cine vietnamita. A diferencia de antes, cuando los productores solían evitar la confrontación, este año se ven muchas películas estrenadas en los cines, desde comedia, psicología hasta terror y acción.
En particular, "La fiesta de la luna de sangre 8" dirigida por Phan Gia Nhật Linh y producida por Charlie Nguyễn continúa explotando elementos de entretenimiento, sensacionalismo y una sólida estrategia de comunicación. Mientras tanto, "Anh Hùng" del director Võ Thạch Thảo elige una dirección más difícil al profundizar en la psicología social.
La aparición de películas de terror folclóricas como "Heo 5 móng" o "Phí Phông: Quỷ máu rừng thiêng" también muestra que la tendencia a explotar el material cultural local está en auge. Esto se considera una dirección potencial para ayudar al cine vietnamita a crear su propia huella en el mapa regional.
Sin embargo, esta vitalidad también conlleva una presión competitiva cada vez mayor. A medida que aumenta el número de películas, el ciclo de vida en los cines se acorta. Una película que no crea un efecto desde los primeros días será rápidamente reemplazada. Esto obliga a los cineastas a invertir más fuertemente en estrategias de distribución y comunicación, en lugar de centrarse solo en el contenido.
El viejo problema: Guion, ecosistema y recursos humanos
A pesar de lograr logros significativos, el cine vietnamita todavía enfrenta muchas limitaciones sistémicas.
Según la Artista Meritoria Hạnh Thúy, el mayor problema actual no solo radica en el capital de inversión, sino también en la falta de sincronización en la estrategia de desarrollo de la industria.
La realidad muestra que la mayoría de los proyectos cinematográficos en Vietnam todavía están liderados por el sector privado, a pequeña escala, sin conexión. Esto hace que la industria cinematográfica no haya formado un ecosistema completo, desde la producción, la distribución hasta la formación de recursos humanos.
Uno de los mayores cuellos de botella sigue siendo el guion. Aunque la técnica cinematográfica mejora cada vez más, muchas obras siguen siendo criticadas por su contenido poco profundo, repitiendo el viejo motivo.
La Artista Meritoria Hạnh Thúy dijo que para resolver este problema se necesita una estrategia general, que incluya la inversión en la formación de guionistas, la creación de un fondo de apoyo a la creación y la creación de condiciones para proyectos piloto. La cooperación internacional también se considera una dirección necesaria, pero no debe detenerse solo en enviar personal al extranjero para estudiar, sino que es necesario construir un modelo de formación en el país de acuerdo con los estándares internacionales.
Además, la infraestructura técnica también es un factor que debe tenerse en cuenta. La construcción de estudios de cine a gran escala, equipos modernos y sistemas de postproducción estándar ayudará a mejorar la calidad del producto, al tiempo que atrae proyectos de cooperación internacional.
¿Qué oportunidades hay para el cine vietnamita?
Aunque todavía hay muchos desafíos, es innegable que el cine vietnamita se enfrenta a un importante "punto de caída". El interés del Estado por la industria cultural, junto con la participación cada vez mayor de los productores, está creando una base para el desarrollo a largo plazo.
Los grandes proyectos en 2026 como "Hộ linh tráng sĩ" con la participación de Johnny Trí Nguyễn o la secuela de "Thám tử Kiên" realizada por Victor Vũ muestran la ambición de mejorar la calidad y la escala de producción.
Sin embargo, para convertir las oportunidades en realidad, el cine vietnamita necesita superar la "fórmula segura", donde los cineastas repiten patrones que son fáciles de tener éxito en términos de ingresos pero carecen de creatividad. En cambio, es necesario experimentar audazmente con nuevas formas de contar historias, explotando la profundidad de la cultura y el pueblo vietnamita.
En un contexto de competencia cada vez más feroz, el público también se vuelve más exigente. No solo buscan entretenimiento, sino que también desean obras con valor artístico y emocional. Esta es la presión, pero también la motivación para que el cine vietnamita cambie.