
Según información de Interestingengineering, en una prueba en la base aérea de Edwards, California (EE. UU.), un caza F-22 Raptor se coordinó con el avión no tripulado MQ-20 Avenger desarrollado por General Atomics. El sistema se opera a través de software autónomo y enlaces de datos tácticos de seguridad.
Durante el vuelo, el F-22 juega el papel de avión de mando. El piloto a bordo envió órdenes directamente para controlar el MQ-20 para llevar a cabo tareas como cambiar de posición, patrullar en el aire y simular ataques a objetivos.
Los drones también tienen la capacidad de procesar datos de los sensores y responder a las órdenes en tiempo real, formando un bucle de control continuo con el caza. Las operaciones se realizan a través de una interfaz de control automatizada, lo que permite a los aviones tripulados enviar órdenes directamente al sistema autónomo.
Según General Atomics, la prueba muestra la capacidad de combinar el control humano y la tecnología autónoma, en la que los drones pueden realizar tareas tácticas complejas bajo la supervisión del piloto.
Esto forma parte de la estrategia de desarrollo del modelo de "Avión de Combate Cooperativo", destinado a reforzar el poder de los cazas de nueva generación. Según este modelo, el piloto sigue desempeñando el papel de comandante, mientras que los sistemas autopropulsados asumen misiones de alto riesgo o repetitivas.
La Fuerza Aérea de EE. UU. espera que la combinación de aviones tripulados y no tripulados ayude a ampliar las capacidades de reconocimiento, aumentar la eficiencia operativa y mejorar la capacidad de supervivencia en entornos complejos.