La decisión del Comité Popular Provincial de Dak Lak es un mensaje contundente sobre la disciplina legal y la responsabilidad de dar ejemplo en el aparato público.
Este es un enfoque preciso y correcto, que toca la "raíz" de la conciencia del cumplimiento de la ley, un factor clave para reducir los accidentes de tráfico de manera sostenible.
La realidad de muchos años ha demostrado que las infracciones de tráfico no solo provienen de la gente, sino que es preocupante que todavía haya funcionarios, empleados públicos y miembros del partido que cometen errores graves como exceso de velocidad, consumo de alcohol al conducir, saltarse semáforos en rojo, no obedecer las órdenes de las fuerzas funcionales.
Por lo tanto, el hecho de que Đắk Lắk coloque la responsabilidad sobre los hombros del líder es un paso que muestra una mentalidad de gestión progresista, no solo manejando la "punta" de los individuos infractores, sino también rastreando la "raíz", que es la responsabilidad de la gestión, la educación, el recordatorio y el control de los líderes de agencias y unidades.
Si el jefe realmente valora la disciplina del tráfico, inculca, inspecciona y recuerda regularmente, entonces es difícil que los subordinados violen de manera indulgente, despreciando la ley.
Es necesario enfatizar que esta regulación no reemplaza la responsabilidad legal de los individuos infractores. Quien viole, esa persona aún debe ser sancionada de acuerdo con las disposiciones de la ley. Sin embargo, la responsabilidad del jefe es la responsabilidad de gestionar a las personas.
Otro punto notable en la directiva del Comité Popular Provincial de Đắk Lắk es la estricta prohibición de que los líderes de los departamentos, ramas y localidades interfieran en el proceso de manejo de violaciones de tráfico por parte de las fuerzas funcionales, prohibiendo el uso de equipos que emitan señales de vehículos prioritarios incorrectas.
Este es un requisito muy importante, porque si todavía existen "zonas prohibidas", "excepciones", la política de endurecer la disciplina corre el riesgo de ser invalidada. La ley solo tiene poder disuasorio cuando se aplica de manera justa, sin distinción de cargo, posición o relación.
Asignar responsabilidades a los jefes si permiten que los funcionarios violen las normas de tráfico no es "endurecerlas", sino endurecerlas para que sean correctas, estrictas y para dar ejemplo.
La reducción de los accidentes de tráfico no puede depender solo de las sanciones, sino que debe comenzar con la disciplina del servicio público y el ejemplo del equipo de funcionarios y empleados públicos.