El 17 de febrero (1er día del Tet), hubo 46 accidentes de tráfico en todo el país, que causaron 24 muertos y 41 heridos; una disminución de 21 accidentes, una disminución de 8 muertos y una disminución de 10 heridos en comparación con el mismo período del año anterior.
Anteriormente, el 16 de febrero (29 de Tet), todo el país registró 50 accidentes, 28 muertos, 31 heridos; una fuerte disminución en los tres criterios en comparación con el mismo período de 2025.
Los resultados anteriores reflejan la determinación de las fuerzas funcionales en la implementación de planes pico para garantizar el orden y la seguridad del tráfico.
La patrulla y el control continuos, el manejo estricto de las violaciones como las violaciones de concentración de alcohol, exceso de velocidad, no usar cascos... han creado un efecto disuasorio claro.
Junto con eso, el trabajo de propaganda se ha intensificado antes y durante el Tet, ayudando a la gente a aumentar la conciencia, a elegir de forma proactiva comportamientos más seguros al participar en el tráfico.
La conciencia de "si has bebido alcohol, no conduzcas", "si has subido al coche, ten abrochado el cinturón de seguridad" se está convirtiendo gradualmente en un estándar de conducta, ya no es un lema.
Aunque los accidentes han disminuido drásticamente, 46 casos en un día de Tet sigue siendo una cifra digna de reflexión. 24 vidas perdidas solo en el primer día de Tet es una pérdida irreparable.
Cada accidente es una familia que cae en la tragedia, es una carga para la sociedad.
Por lo tanto, no podemos estar satisfechos con los resultados iniciales. Los accidentes de tráfico deben reducirse de manera sostenible y estable, no puede haber una situación de "disminución este mes, aumento el mes siguiente".
Para lograr resultados sostenibles, es necesario hacer bien tres cosas.
Primero, continuar manteniendo la inspección y el manejo estricto, público y transparente.
La ley solo se vuelve realmente efectiva cuando se aplica regularmente, sin excepciones, sin "zonas vacías" de tiempo o área.
Segundo, promover la educación jurídica sobre el tráfico desde la escuela.
La formación de la cultura del tráfico debe comenzar desde el principio, para que cada estudiante entienda que cumplir con la ley no es solo para evitar ser multado, sino para protegerse a sí mismo y a la comunidad.
Tercero, fortalecer la comunicación y la movilización para que cada ciudadano sea consciente de las consecuencias de las violaciones.
Cuando la autoconciencia se convierte en la principal motivación, los accidentes disminuirán de forma más natural y sostenible que cualquier medida administrativa.
Una sociedad segura no se mide solo por las cifras de disminución en cada pico, sino por la paz cotidiana en cada carretera.
Los accidentes de tráfico han disminuido drásticamente, lo cual es una señal alentadora. Pero el objetivo final debe ser reducirlos al nivel más bajo posible, avanzando hacia la eliminación de muertes injustas en la carretera.