Anteriormente, el descubrimiento de puntos de basura espontáneos en muchas localidades, incluida Hue, se basaba principalmente en las fuerzas de inspección o en informes manuales. En muchos casos, cuando se detectaban, los vertederos de basura habían existido durante mucho tiempo, causando contaminación ambiental y afectando la estética urbana.
Sin embargo, desde la aparición del sistema de cámaras integradas con IA en el Centro de Monitoreo y Operación de Ciudades Inteligentes (HueIOC), todo ha cambiado muy positivamente.
El Sr. Tran Trong Hieu, director del Centro HueIOC, dijo: Los residuos ya no solo se detectan cuando ya están acumulados, sino que se pueden identificar desde el momento en que surgen. El acto de tirar basura incorrectamente se registra, se advierte y se transfiere a las unidades funcionales para su manejo oportuno.
Otro punto notable es la forma en que Huế conecta la tecnología con la gente a través de la plataforma Hue-S. Cada denuncia de residuos no solo se recibe, sino que también se hace público el progreso del tratamiento. La gente puede seguir y responder si el problema no se ha resuelto por completo.
Gracias a esta forma de hacer las cosas, la supervisión ya no es una historia privada de las agencias funcionales, sino que se ha convertido en un proceso con la participación de la comunidad. La tecnología, en este caso, actúa como un puente, ayudando a que la información vaya más rápido y sea más transparente.
De hecho, el uso de cámaras o plataformas digitales en la gestión urbana no es nuevo. Muchas grandes localidades como Hanoi, Ciudad Ho Chi Minh o Da Nang también han implementado centros de operaciones inteligentes, integrando muchas soluciones tecnológicas diferentes.
Sin embargo, la diferencia en Hue es la forma de elegir el problema para hacer. En lugar de extenderse por muchos campos, Hue se centra en un problema específico, directamente relacionado con la vida cotidiana de las personas. Cuando un problema familiar como los residuos se trata de una manera nueva, la eficiencia también es más fácil de notar.
A partir de esta historia, se puede ver que la tecnología en sí misma no crea cambios si no está vinculada a la forma en que se organiza la implementación. No es tan importante cuántas cámaras o sistemas son modernos como cómo se utilizan y para qué problemas se resuelven.
La forma en que Hue está actuando muestra una dirección bastante clara en la aplicación de la IA a la gestión urbana, que no comienza con objetivos demasiado grandes, sino que va desde problemas muy específicos, muy cercanos a la vida de las personas.
Cuando la tecnología se coloca en el lugar correcto, vinculada a las necesidades reales y con la participación de la comunidad, la eficacia no solo radica en un mejor manejo, sino también en cambiar gradualmente el comportamiento.
A partir de la historia de los residuos, se puede ver que la IA no es solo una herramienta de apoyo a la gestión, sino también un catalizador para formar una nueva forma de hacer las cosas, donde los datos, la tecnología y la gente participen en el proceso de operación urbana.
Esta es también una sugerencia que vale la pena que las localidades consulten al implementar soluciones de ciudades inteligentes en el futuro.