En la mañana del séptimo día del Tet, en la puerta de la empresa en el barrio de Bien Hoa, provincia de Dong Nai, los líderes de la empresa y el Comité Ejecutivo del sindicato de base recibieron a los trabajadores que regresaban al trabajo después de unas vacaciones de 9 días.
No solo para dar la bienvenida, los líderes empresariales y las organizaciones sindicales también entregan a los trabajadores regalos de Año Nuevo como pasteles y cajas de leche. Estos regalos pueden no ser grandes en términos materiales, pero tienen un significado espiritual significativo.
La empresa tiene actualmente alrededor de 14.000 empleados. Después del Tet, el día 7 del calendario lunar, más del 90% de los miembros del sindicato y los empleados han regresado al trabajo a tiempo.
Esa cifra es un signo de estabilidad y, más profundamente, una manifestación de una relación laboral construida sobre la base del respeto y la cohesión.
Después del Tet siempre es un momento delicado para el mercado laboral. Muchas empresas están preocupadas por el riesgo de escasez de personal y trastornos en la línea de producción. No pocos lugares tienen que competir en la contratación, recompensar y aumentar los subsidios para llenar los vacíos.
En ese contexto, la imagen de los líderes saliendo a la puerta de la fábrica para recibir a los trabajadores transmite un mensaje digno de reflexión: retener a los trabajadores no solo comienza con la nómina, sino también con la actitud.
Cuando se recibe con respeto en el primer día de regreso al trabajo, la sensación de ser una parte importante del colectivo se fortalecerá. Un pastel, una caja de leche de principios de primavera puede no cambiar los ingresos, pero puede cambiar la mentalidad.
A partir de esa mentalidad, la línea de producción funciona más sin problemas, el ambiente de trabajo es menos pesado y la confianza en la empresa se fortalece aún más.
Lo notable es la imagen de los líderes empresariales de pie junto al sindicato de base en la puerta de la fábrica, enviando un mensaje sobre el acompañamiento. En las relaciones laborales modernas, los sindicatos no solo aparecen cuando hay disputas, sino que también son un puente blando entre las empresas y los trabajadores, contribuyendo a crear un entorno de trabajo positivo a partir de acciones concretas.
Durante muchos años, la historia del movimiento de mano de obra, la escasez de mano de obra después del Tet se ha convertido en una preocupación familiar en muchas localidades industriales. El problema de retener a los trabajadores, por lo tanto, no puede resolverse solo con paquetes de apoyo a corto plazo, sino que requiere una estrategia a largo plazo, en la que la cultura corporativa juega un papel clave.
Esa cultura no reside en los lemas colgados en la pared, sino que se manifiesta en la forma en que las empresas tratan a los trabajadores en momentos específicos.
El desarrollo sostenible de una fábrica, un parque industrial o una localidad industrial en última instancia comienza con la estabilidad de la fuerza laboral. Y esa estabilidad no solo se construye con contratos, sino con fe.
Retener a los trabajadores, después de todo, no es retenerlos por restricciones, sino por la sensación de ser apreciados. A veces, eso comienza con cosas muy pequeñas, justo en la puerta de la fábrica, en la mañana de principios de primavera.